Los duelos entre el Club León y los Tigres de la UANL, son sin duda, de los que más hacen apasionarse a cualquier aficionado que realmente siente los colores verdiblancos. Una final de por medio y muy apasionados choques en Liguilla, hacen que este no sea un partido más.
Una de las ocasiones que hace que a muchos les “hierva la cabeza” al recordar el nombre de César Arturo Ramos Palazuelos, es aquella semifinal de vuelta en el estadio Universitario, cuando un 6 de diciembre de 2016, Tigres eliminó a León, en lo que resultó ser un triunfo plagado de polémica debido a la actuación de mencionado nazareno.
Así comenzaba todo
Esmeraldas y los de la “U”, se vieron las caras en la antesala por el campeonato de la Liga Mx, los de Ricardo “Tuca” Ferreti vivián un buen momento, mientras que los del siempre cabalístico, Javier Torrente (y su inseparable camisa) buscaban encontrar su mejor nivel en la llamada “fiesta grande“.
No se tuvieron muchas chances para los de verde y blanco en la ida, desarrollada en el “Campo Nuevo” en la que finalmente los regiomontanos se llevaron la mejor parte (1-0) y para la vuelta no había de otra más que salir a dejarlo todo en la cancha. Los del Bajío, comenzaron bien con un sendo golazo por parte de Luis Montes quien, desde las afueras del área, dejó como un espectador más a Nahuel “Patón” Guzmán.

El sello de Ramos en dos pasos
Si de por sí, ya era un árbitro “famoso”, por su muy característico estilo de dirigir cada cotejo, con intensidad que muchas de las veces parecía rayar en un desparpajado protagonismo, Cesar Ramos, terminó por llevarse la noche.
León se metió en su papel, luchando por la esférica en una cancha que comúnmente se le complica y con base en garra y pundonor, obligó a Tigres a sentirse incómodo en su propio terreno, sin embargo, a los 46 minutos, en una de las pocas que habían tenido, André Pierre Gignac encontró un balón que definió por costado derecho para dar con el 1-1.
Y si, con un “Volcán” que se volvió loco y que comenzó a gritar, saltar y hasta a creer que su equipo tenía que ser campeón del mundo, Ramos Palazuelos, prácticamente se puso la playera universitaria, la acompañó con lentes de sol (doble polarizados) y no quiso ver un fragante, grosero y rimbombante fuera de lugar con el que los felinos norteños lo empataron.

Pero la cosa no murió ahí, el segundo “detallito” de Palazuelos vino claramente contra la Fiera, y es que León buscaba dar con un nuevo tanto que gracias al “gol de visitante”, lo metiera en la lucha por llegar a la final, fue entonces que a los 60 y tras un centro que aparentemente había salido del campo, Fernando Navarro logró impactar con la testa para darle la ventaja a los Esmeraldas.
El tanto fue anulado de inmediato por el ya tan mencionado personaje, que no lo dudó ni un segundo y tan pronto el balón entró a las redes, prácticamente se saboreó el llevarse ese artefacto que hace sonido con el viento a su boca para soplar fuertemente sin nisiquiera preguntar al asistente su opinión. Para muchos el gol debió ser válido, pero para el de negro& No lo fue.

Así, finalmente, Tigres aprovechó una de las pocas que tuvo aquella noche, finiquitó y eliminó a una Fiera que por lo menos en par de ocasiones, se llevó dos recuerdos, de esos que para muchos no es muy grato recordar, por parte del muy quitado de la pena, Cesar Arturo “Fiestas Polémicas” Ramos Palazuelos.
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