La victoria, encargada de saciar esa constante hambre de éxito y reconocimiento, es el principal alimento de toda disciplina deportiva. Su presencia siempre es sinónimo de alegría, y aunque permite forjar una grandeza, no es la única vía para lograrlo.
Para ganar, primero hay que perder, y el Club León lo sabe muy bien, pues para vivir la prosperidad que hoy ostenta en su 78 aniversario, tuvo que sobreponerse a momentos de penuria y vergüenza tanto dentro como fuera del terreno de juego.
En la historia reciente, la institución y sus aficionados han sentido en carne propia momentos de suma frustración y tristeza que, a pesar del enorme dolor, forjaron una grandeza imponente en el máximo circuito del futbol mexicano.
Un sufrimiento llamado descenso
Una última esperanza para salvar temporadas de malos manejos administrativos se esfumó el 1 de junio de 2002 con una de las derrotas más dolorosas en la historia verdiblanca.
Aunque el descenso se consumó días antes en el Puerto Jarocho con una derrota de 3-1, un empate sin goles en el Nou Camp consumó el fin de León en el máximo circuito.
Fue la crónica de una muerte anunciada, de una muerte en Primera División que presagió lo peor en un circuito inferior con 10 años de tristeza, enojo y frustración.
El sollozo del León ante el poderío de la Trinca
21 de junio de 2003. Un sonoro lamento sustituyó al poderoso rugido de un León sumamente herido.
Fue más el poderío de una Trinca Fresera que jamás se rindió y terminó por desechar el pronto regreso esmeralda a Primera División.
En medio de una polémica intensa con la toma del Estadio Sergio León Chávez y demás situaciones alrededor de Carlos Ahumada, los Verdes se lamentaron al mando de Carlos Reinoso al perder esa final de Ascenso que significaba su pronto regreso al máximo circuito.
El dolor fue inmenso, pues además de perder ante el acérrimo rival, el futuro era incierto para los esmeraldas, quienes habían gastado todo por ascender en aquello que resultó un lúgubre episodio.
Cuando el León fue despojado de su propia guarida
Con 53 años de historia en su haber, el Estadio León vivió uno de los momentos más polémicos en el año 2020, cuando la mañana del viernes 7 de octubre alrededor de las 7:00 am, el recinto fue desalojado de todo lo relacionado al equipo esmeralda para ser entregado a uno de los personajes más controvertidos como Roberto Zermeño.
El León fue despojado de su propia guarida, y tuvo que rentar una provisional en Aguascalientes la noche del lunes 19 de octubre, donde en medio de toda la amargura, la Fiera de Ambriz terminó por rugir ante el América con victoria de 3 a 2.
26 días después, el equipo leonés regresó a jugar en su lugar habitual un 2 de noviembre.
Este suceso quedó registrado como uno de los más oscuros en la historia reciente del Club León.
Levantarse y luchar
Estos episodios solamente han enaltecido la grandeza del Club León, pues más allá de quedarse hundido como tantas franquicias del futbol mexicano, decidieron levantarse y seguir luchando por reforzar un legado imborrable.
¿Cuál momento agregarías a esta lista?



