CLUB LEÓN

‘Siempre en mi corazón’: Gustavo Matosas revive el ascenso del León

León cumple 10 años en Primera División y Matosas recuerda el vínculo imborrable con la afición

Gustavo Matosas celebra el título de ascenso del León.
Escrito en LEYENDAS el

Doce de mayo de 2012. El Estadio Nou Camp “hierve” con cinco goles ante Correcaminos y empapado en sudor, agua y refresco, Gustavo Matosas se desabotona para correr por la cancha con una camiseta en la mano.

León ha vencido 6-2 a Correcaminos en la final de ascenso. El club lo intentó en 2003, 2004 y 2008, pero las tres veces perdió el juego definitivo. De hecho, dos horas antes de la nueva final contra los tamaulipecos, aún hay quien duda que ahora sí sea “la buena”.

La victoria más esperada

En el vestidor de la Fiera, frente a los Burbano, Loboa, Gullit Peña, Montes, Nacho González, Nieves y compañía, Matosas lanza una curiosa pregunta: “¿Cuántos goles vamos a meter hoy?”.

Tímidos, sus jugadores callan. Matosas les da cinco minutos y vuelve a preguntar. Ahora el cuatro es la respuesta recurrente. “Ok, ¡salgan y háganlos!” les grita el técnico antes de desatar la marea verde.

“Había mucha presión, mucha ansiedad, habían dos o tres finales perdidas previas y era mucha presión para todos”, recuerda Matosas en charla con SoyFiera.

Es la primera entrevista que da Matosas en años y vale la pena romper el silencio. Recordar aquel 2012 le ilumina los ojos casi tanto como la noche que el Club León volvió a nacer.

“La verdad que yo me siento siempre muy presente con todo lo que significa León, es un lugar que fue muy importante para mí. Está en mi corazón eternamente, ya no hay manera de quitarlo”.

Los momentos clave

El uruguayo sabe que ese ascenso, para una afición como la del León, era la gloria. “Me vuelvo a emocionar sólo de recordarlo, porque sólo los leoneses, los que son hinchas del León, los que trabajaban en el club, saben cómo la luchamos y cómo la sufrimos”.

Matosas en la charla con SoyFiera.

Matosas cita dos momentos clave en esa campaña: Volteretas ante Neza y Lobos, ésta ya en Liguilla. También recrea la atajada de Melitón Hernández y el gol de Nacho González en la final de Ida Vs Correcaminos. Y no olvida su particular grito de guerra, el cántico, casi un mantra, que lo impulsó a ganar todo con León.

“Yo tenía un grito de guerra que hacía la gente sin saber que me daba una energía tremenda. Era el ‘¡Vamos a volver, vamos a volver, a Primera vamos a volver!’, recuerda con una sonrisa.

"Yo no salía a la cancha hasta que empezaban a cantar, porque sabía que con eso estaba al 120 por ciento y cuando ascendimos se acabó mi grito de guerra, aunque entonces yo lo hacía solo en el túnel”.

El grito de guerra de Matosas

Ese grito, tomarle gusto a las guacamayas o el llamar “Leondres” a la ciudad. Matosas adoptó todas las costumbres y se volvió un leonés más.

“Era un equipo que jugaba hermoso, sin duda que León está en mi corazón, es mí ‘Leondres’, es un cariño eterno que no se acaba más”.

Y aunque se niega a elegir un jugador favorito, sí destaca “el corazón de Nacho (González), el aire de Aris (Hernández), la voluntad del Gallito (Vázquez), la zurda de (Luis) Montes, la llegada del Gullit (Peña), la frialdad para definir de Cabeza (Sebastián Maz)...”.

Un vínculo eterno con León

Y remata con la emoción a tope cuando cita la comunión del grupo como clave para ascender.

Siento que hay un vínculo que va a ser eterno, que no se puede ya quitar porque vivimos cosas muy fuertes con respeto, con cariño y con mucha entrega”, dice refiriéndose a la plantilla histórica.

“Tengo un vínculo con ellos, que aunque durante 10 años no los vea, va a continuar porque es como haber hecho una transfusión de sangre con ese equipo, es algo que no se va a borrar”.

Para la gente, Matosas sólo tiene una frase: “Gracias, muchas gracias”.

Y la afición, en la charla virtual, sólo tiene una respuesta: “Gracias por el 12 de mayo”.

El 12 de mayo que cambió la historia del Club León.