Desde aquellas noches en las que admiraba a su papá emocionarse enfrente de la TV, la curiosidad se despertó por completo en Mauro, quien fue construyendo una pasión que, aun y cuando la adversidad hace acto, es un incentivo importante para salir adelante. 

“Le pregunté a mi papá (por qué se emocionaba tanto) y, desde que me explicó, comencé a jugar bastante con mis amigos de la escuela. Siempre he tenido esa pasión para jugar y hacer lo que me gusta”, se expresó, contento, para SoyFiera.  

La resiliencia y unión es lo que lo ha mantenido fuerte a este joven de 11 años de edad, ya que durante 39 días ha estado internado en el Hospital de Especialidades Pediátrico de León, al que ingresó el 24 de diciembre por un absceso cerebral.

Herencia verdiblanca 

El apoyo de sus padres ha sido primordial para salir adelante y su papá, César Alonso, quien es aficionado de hueso colorado al Club León desde que tiene memoria, es el responsable de seguir con una pasión que, en esta ocasión, es un incentivo de motivación para su hijo. 

Incluso relata que algunos integrantes de las fuerzas básicas del Club León hicieron labor social al visitar a los niños enfermos dentro del hospital y el albergue, para regalarles cobijas y darles ánimos para salir adelante. 

“Desde que tengo memoria le voy al León, de hecho recuerdo mis idas al estadio de pequeño para ver a los jugadores y tomarme fotos con ellos. También era muy padre ir a verlos entrenar y poder convivir con ellos”, cuenta César Alonso.

Teniendo nítidos recuerdos de sus experiencias con Carlos Turrubiates, Tita y Marquinhos, César ha trasladado esa pasión a su hijo, pues el origen de su nombre tiene un trasfondo de tintes verdiblancos. 

“Recuerdo que mi esposa quería ponerle otro nombre y yo tuve que intervenir para ponerle Mauro en honor a Boselli porque nos dio muchas alegrías y su huella pues se quedará para siempre en la ciudad”, recordó entre risas. 

Los 130 goles de Boselli dejaron una huella inexorable en la historia del equipo leonés y no solamente marcó a César, sino a miles de aficionados.

Boselli jugando un partido con la Fiera.

La lucha de Mauro

El tiempo pasa y las nuevas generaciones tienen a sus ídolos y, para Mauro, el mexicano Luis Montes y el ecuatoriano Ángel Mena destacan por el peculiar grito de gol. 

“A mí me gusta mucho correr por todo el campo y también los goles, por eso ahorita sigo mucho a Ángel Mena, porque su juego es muy bueno como también el de Luis Montes”. 

Mena celebrando un gol como esmeralda.

Así, con el futbol de por medio, Mauro ha recibido la incesante ayuda y el inmenso amor de sus padres, así como el primordial apoyo de los doctores. 

Toda adversidad tiene su recompensa y, en una clara muestra de seguir adelante, Mauro está cerca de ser dado de alta para regresar a su vida cotidiana y, de paso, seguir persiguiendo aquel sueño que ha estado en su mente durante mucho tiempo.

“Desde chiquito siempre he soñado con ser jugador profesional, de llegar a las grandes ligas y estar con jugadores profesionales”.