Fue en el treceavo día del último mes del 2012. En el mercado de transferencias del Clausura 2013, León construía la idea de un equipo ganador tras su eliminación del último semestre al perder 3 a 2 en las semifinales ante los Xolos de Tijuana. 

Al mando de Gustavo Matosas, quien vivió apenas su segundo torneo como domador de la Fiera, ‘Chuchín’ y compañía comenzaron la búsqueda de nuevos nombres que estuvieran dispuestos a unirse a su proyecto de reciente incursión a la Primera División de México. 

En esa búsqueda por reforzar aún más una defensiva que apenas recibió 17 goles en 17 partidos, la Fiera buscó defensores aptos para el sistema de juego en todo el mercado. 

Aunque la mayoría de la afición verdiblanca esperaba un refuerzo probado en México, la sorpresa fue masiva al darse a conocer la contratación de Rafael Márquez Álvarez a las diez de la mañana con veintitrés minutos del segundo jueves de diciembre del 2012. 

“No me queda más que agradecer el apoyo, que me compromete a dar lo mejor de mí, no les puedo prometer títulos, pero sí que jugaremos con el corazón para que esto suceda”. 

Rafa y su aventura con León. Foto: Mexsport.

Y así, en medio de las cámaras de estudio y de los micrófonos profesionales, Márquez comenzó a escribir una nueva historia en México con su segundo y último equipo en el balompié mexicano tras catorce años en la élite de Europa donde levantó 13 campeonatos: una Liga y una Copa de Francia con el AS Mónaco, y cuatro Ligas de España, dos Supercopas de España, dos Champions League, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes con el FC Barcelona.

Su primer partido, el sábado 5 de enero del 2013, lo encaró contra los Gallos Blancos y resultó un final agridulce por un empate de último minuto de Amaury Escoto, quien firmó el empate 2 a 2 tras las vistosas anotaciones de Edwin Hernández al 25′ y de Matías Britos al 50′. 

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Y aunque se salió del guión de lo que se dice al arribo de un nuevo club al no prometer títulos, esos llegaron solitos y de manera consecutiva con el Bicampeonato del 2013-14. Aquello fue el reflejo de la unión y compromiso de un plantel eterno en lo más profundo del verdiblanco de los aficionados panzasverdes. 

“Me revivió: me dio la oportunidad de ser campeón y de llegar a otra Copa del Mundo (Brasil 2014). Nos cambiábamos en sillas de plástico, solo teníamos dos regaderas donde entrenábamos y por eso fue un baño de humildad, de volver a empezar”. 

En el Apertura 2013, Rafa se erigió como campeón de México por primera vez en su carrera. Foto: Mexsport.

Quizás de forma efímera tras su regreso a Europa con el Hellas Verona jornadas después de iniciar el Apertura 2014, su historia se rigió por lo intenso que se vivió en 58 partidos, donde pudo contribuir con un gol y una asistencia. Y aunque esa fiereza propia que fue acorde con la mística del equipo provocó 22 tarjetas amarillas y tres tarjetas rojas en 4 mil 813 minutos de juego, la recriminación poco existe en el legado eterno de ‘El Káiser’ en los 79 años, cuatro meses y 11 días de vida del Club León.