León.- La era de Ignacio Ambriz terminó de manera decepcionante, con un Club León eliminado ante una escuadra que, al menos en el papel, no era superior.
El asunto de los penales fue emoción extra: la realidad es que -quitando los últimos 10 minutos- los Verdes habían lucido sin idea al frente, desorganizados atrás y extrañando por enésima vez al “Chapo”.
El León, con más corazón que buen fútbol y lejos de ser la escuadra de buen toque de meses atrás, siempre lució partido y basó sus reacciones en los esfuerzos individuales.
Santiago Colombatto, imposibilitado para ser orquestador y escudo al mismo tiempo, se la pasó extrañando a un socio en el medio campo durante buena parte del encuentro. Sin embargo, el técnico Ambriz no lo vio así, y el argentino se la pasó multiplicando su presencia en la cancha sin terminar de aportar todo lo que de él se espera.
Ángel Mena, quien quizás jugó su último partido con La Fiera, haciendo algo muy característico: fallar frente al marco contrario con el “zaguán abierto”. Pero no fue solo el ecuatoriano, el desorden del conjunto esmeralda al momento de atacar, hizo imposible pensar en una remontada en la segunda mitad.
La película del “portero rival héroe” se exhibió una vez más en la cancha del estadio León, y gracias a las constantes fallas de los desesperados atacantes verdiblancos, Luis García se erigió como figura del encuentro.

Indudablemente, el golazo de Fidel Ambriz fue lo mejor de todo el partido. Cuando casi todos daban por hecho la eliminación leonesa, el joven mediocampista revivió a La Fiera y obligó a la definición por penales.
Sabíamos todos que la instancia de los penaltis era poco alentadora cuando se tiene un portero como Cota, que jamás se lanza hacia dónde va el esférico. Las fallas de Campbell y Dávila desde los 11 pasos no fue, sino reflejo del mal estado anímico del plantel.
Ahora, el conjunto esmeralda tendrá tiempo de sobra para reorganizarse, iniciar una nueva etapa y comenzar a pensar en el Apertura 2021.
