La Fiera salvó la derrota con un penalti de último minuto.

El León enfrentó a un rival incómodo, como lo fue Santos, y a un árbitro que lo incomodó, como lo fue Fernando Hernández.

Se cortó la racha triunfal y se perdieron dos puntos, aunque, por las circunstancias del partido, el empate es bueno, se suman cinco duelos sin perder y queda intacta la mentalidad que ha mostrado el equipo de Ariel Holan.

Los primeros minutos parecían tomar un rumbo lógico para la localía esmeralda, un par de llegadas de aproximación y otro más en las que Santos se salvó providencialmente.

Pero el penalti en contra con la mano de Dávila, le dio a la visita las armas para mantener al León a raya.

Los de Holan se desconectaron. Dávila se hundió en el enojo y se fue del partido mucho antes de que saliera relevado.

La segunda parte resultó difícil para una Fiera que no supo imponerse territorialmente.

Mientras Holan movía sus piezas y su esquema, en la cancha sus jugadores enfretaban más al árbitro que al propio Santos.

Los Guerreros hicieron lo suyo, ver cómo el protagonismo de Fernando Hernández sacaba de quicio a los Esmeraldas que se bañaban con tarjetas amarillas.

Lo cierto es que la Fiera no se mostró profunda en la mayor parte del juego, perdió la precisión y fueron pocas las acciones que inquietaron al portero Acevedo.

Pero hubo una cualidad plausible en el León, la voluntad para insistir por el empate.

A los Verdes les cayó el veinte de que el balón tenía que estar en el área enemiga y ahí lo metieron en los minutos de reposición.

Penalti a favor y aunque los nervios estaban en primera fila, el cobro resultó magistral por parte de Mena.

La lección está aprendida por los Esmeraldas: el último minuto es una eternidad cuando en verdad se quiere sacar la casta.

Twitter @geraslugo

Con 25 años de carrera, ha vivido con el futbol desde la cuna, ya fuera con el Unión de Curtidores o con el Club León. Sabe encontrar el punto fino en cada juego y en cada movimiento de una Fiera a...