El impacto en el poste tras el disparo de Raúl Ruidíaz fue curiosamente el detonante para que el Club León despertara en la Final.
León ganó la Leagues Cup sobreponiéndose a los fantasmas de los torneos internacionales que siempre le echaban a perder la fiesta.
Porque los Esmeraldas se sobrepusieron a un gol en contra y lo hicieron con categoría y fiereza. Ángel Mena apareció en el momento justo para empujar la pelota a la red. Gol del empate y gol de la ventaja fueron los aportes del ecuatoriano cuando el momento se tornaba oscuro.
Además, fue el mismo Mena quien provocó el tercero y lo hizo a base de tamaños para ir por una pelota que estaba controlada por el Seattle. Gigliotti enmarcó con su tanto la jugada de Mena.
Esta vez fue ese Ángel del Gol que no se perdió, que tomó la responsabilidad y que fue un pecho caliente en un partido al que se le dio la importancia debida.
Ariel Holan fue atrevido, como se le quiere siempre, metió de un jalón al Avión, a Elías, al Puma y minutos más tarde al Chapito. Esta vez los cambios funcionaron.
Elías dio el pase para el primer gol, Gigliotti anotó el del triunfo y Montes tomó los hilos y le escondió la pelota a los de la MLS.
Fueron minutos que el León jugó por nota y los que definieron el rumbo del duelo.
Al final, una reacción del Sounders que puso a morder las uñas, pero de ahí no pasó.
El León es campeón de la Leagues Cup que, si es un torno oficial o no, es una Copa que se debe saborear, que debe servir para aminorar el dolor internacional del pasado y que también pueda usarse como aliciente para repuntar en la Liga.
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