León inicia contra Pumas un calendario pesado en el que tendrá prácticamente un juego cada tres días entre la Liga y Concachampions. De avanzar la primera ronda en el plano internacional, este trajín se alargaría hasta mediados de marzo.
Claro que será un gusto para la afición leonesa ver jugar a su equipo tantas veces con la posibilidad de saborear muchas alegrías, aunque también de repugnar varios sinsabores.
Este domingo visita CU, después la Fiera viajará a Guatemala para la ida contra Guastatoya, el 19 recibe a Chivas y el 22 a los chapines para luego cerrar febrero el 25 ante Necaxa. Tan solo en la Liga, el León se verá en marzo las caras contra Monterrey, Bravos, Tigres y Mazatlán, agregando dos partidos más en el supuesto que supere los octavos de final entre los campeones de la Concacaf.
Luego de la mala experiencia que se observó contra La Máquina, se tienen visos de incertidumbre sobre lo bien o mal preparado que pudiera estar el equipo leonés para solventar dos competencias a la vez.
León inicia sus rotaciones
Ariel Holan adelantó que se verán rotaciones en la alineación previendo la carga física que deberán soportar los Esmeraldas.
Ya pudimos ver un avance de esto con la alineación de Alfonso Blanco en el lugar de Rodolfo Cota en el último cotejo. Poncho ha dejado claro que es un elemento confiable a pesar de que Cota le ha impedido tener continuidad.
El problema que puede volverse agudo en el felino esmeralda versa sobre qué tanto afectarán las rotaciones en los demás puestos, como para tener una certeza que el “Avión” Ramírez responderá con la misma efectividad de Mosquera, que Kagelmacher se brinde como Tesillo o Barreiro, Elías ofrecerá el mismo empuje que Ángel Mena, que el Patrón Fernández y Fede Martínez destaquen a la par de Meneses o que Ormeño marque goles como lo hace Dávila. O bien, que el punto de equilibrio del equipo no se desestabilice si faltara Iván Rodríguez, Montes o Colombatto.
La chamba de Holan
Por ello, Holan deberá convertirse en todo un artista para que la pintura en la que plasme a la Fiera no sea una obra sin sentido por donde sea que se le mire. Las rotaciones no solo es sentar y parar jugadores para cuidar el aspecto físico.
El domador tendrá que poner a consideración otros factores como la estabilidad de su plantel en el entendido que los Esmeraldas aceptarán las razones y los momentos en el que irán a la banca o a la cancha.
Así mismo, tener la sartén por el mango para evitar que los jugadores clave del plantel no dejen de serlo a pesar de los cambios. Las rotaciones pueden provocar que el aspecto táctico se vuelva confuso en el equipo que las aplica. Bueno, aún hay quienes encontramos difuso el actual modo de jugar de la Fiera.
Será importante que en el León no se mareen con las rotaciones y que estas se conviertan en un verdadero sistema efectivo, no en ocurrencias de solo mover piezas e inventar posiciones.
Al final los resultados hablarán, pero es un hecho que el León jugará al menos una novena de partidos con un arma de doble filo entre los colmillos.
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