El desánimo corrió a través de las venas de una Fiera que sumó el tercer descalabro consecutivo.
El ADN ofensivo que hasta hace unas fechas presumía Renato Paiva simple y sencillamente desapareció. No existe.
El lusitano cambió a jugar con tres centrales nominales lo que suponía veríamos a una Fiera atacando más por las bandas y agregando elementos al ataque. Sin embargo, fue echarse atrás y ceder metros para que Santos jugara en el terreno esmeralda.
Aún así, los Verdes se pusieron adelante con el gol de Fidel Ambriz, tanto que no fue de mucho efecto al permitir casi de inmediato la reacción santista. Empate de los Guerreros y hasta ahí llegó la Fiera.
Los cambios de Paiva
Paiva prometió cambios para este partido y los cumplió, se la jugó al iniciar con Montes, Dávila y Campbell en la banca, lugar frío que ni siquiera celebró el gol del canterano esmeralda. Decían los sabios, piensa mal y acertarás.
La segunda parte se hizo larga e infumable tanto por el gol de la remontada local como por los intentos infructuosos del León por tan siquiera superar los tres cuartos de la cancha.
Las líneas esmeraldas lucieron distantes y apáticas entre sí. También, las líneas esmeraldas lucieron distantes con la dirección técnica.
Vinieron los cambios, Campbell no pudo hacer nada, Fede Martínez tampoco, Dávila e Ibarra por las mismas. La Fiera aventó la toalla muy pronto, Di Yorio pasó de noche y el portero Acevedo tuvo un día de campo.
No fue una goleada en contra, pero esta derrota leonesa no se vendió cara, fue fácil de comprar para Santos. El León terminó jugando con el corazón en algún lugar recóndito, no en la cancha.
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