CLUB LEÓN

El orgullo de venir de abajo: Los ascensos cambiaron la historia del León

Encontrar una camada dorada, como la del 90 o 2012, no es fácil, pero resulta necesario

León ascendió en 1990 y 2012.
Escrito en LOS EXPERTOS el

Hace 32 años vivimos una tarde de locura.

Domingo 27 de mayo de 1990, el calor no se sintió tanto como la ebullición que se desató en el pletórico Estadio León. Fue la ida de la Final de Ascenso, goleada sobre el Inter de Tijuana gracias a un León inspirado.

Un gol de Carlos Turrubiates y dos de Martín Peña sentenciaron un triunfo a falta de la vuelta en aquel campo de beisbol tijuanense donde se concretó el ascenso una semana más tarde, el 3 de junio.

El León que ascendió en 1990.

Esa agradable sensación de victoria fue el acabose de una de las etapas más grises del Club León en su historia, tanto así que muchos ya llamaban al equipo con el despectivo de ‘Changas’. Sin embargo, llegó una generación de jóvenes hambrientos de triunfo, en su mayoría leoneses, que le devolvió el brillo y el honor al sobrenombre de Panzas Verdes. Lo de Fiera vendría después.

Víctor Vucetich comandó a la hombrada a Leonel Ortiz, Alejandro López, Lupillo Castañeda, Jimmy López, Marcial Márquez, Beto González, ‘Venado’ Bravo, Marco Fabián, ‘Poncharelo’ Andrade, ‘Peñita’ y al atacante Turrubiates, entre otros. 

En este duelo se dio uno de los goles que más recuerdo del León. Me encontraba en la tribuna de Sol detrás de la meta y aún recreo claramente la viveza de ‘Peñita’ para robarle el balón al portero Guerrero cuando este quiso despejar. El estadio no se derrumbó de milagro.

Los títulos siempre se celebrarán con orgullo, los ascensos se recordarán con apoteosis.

Después del empate en Tijuana que significó el ascenso, el León dio comienzo a una etapa muy unida a su afición, sobre todo los tres años siguientes en el que se incluye la quinta estrella y en el 97 cuando llegó de nueva cuenta una final. 

Los chamacones de aquel entonces valoramos aquella victoria por las historias tan peculiares que protagonizó ese equipo, desde los amagues para no jugar por la falta de pago, el estadio castigado con la ausencia del aficionado, hasta la ‘Baticueva’ en la que durmieron varios de los jugadores.

Bien dicen que después de la tormenta sale el sol. Algo similar se vivió en el ascenso de 2012 cuando llegó otra generación de oro y una década de vacas gordas y ‘requetegordas’ para el equipo verdiblanco.  A pesar de ciertos bajones en algunos torneos, tres títulos alzados después de habitar el infierno lo muestran claro.

Hoy la Fiera está convertida en un club estable y sin peligro de descenso, circunstancia que permite caminar por el sendero de la certidumbre, aunque esto no quiere decir que se exenta la exigencia por ser el mejor en cada torneo.

Después de la última década en Primera, se huele en el seno esmeralda un proceso de cambio con la salida de jugadores, otros que están en su recta final, la apuesta con técnicos desconocidos para el futbol nacional y el riesgo de contratar a futbolistas que quizá estén aquí con un paso efímero.

Encontrar una camada dorada, como la del 90 o como la del 2012, no es fácil, aunque siempre resultará necesario hacerlo. 

Feliz cumpleaños a la generación verdiblanca del ascenso noventero.

Twitter @geraslugo