Nicolás Larcamón le dio una repasada a su primer amor. El maestro supo y pudo más que sus ex pupilos.
León fue superior al Puebla en prácticamente todo el juego. Sin discusión.
La insistencia leonesa resultó premiada con los goles de Lucas Di Yorio y Paul Bellón. La justicia tardó en llegar en el partido, pero arribó justo para darle al León un empujón hacia una parte más alta de la tabla, en un sitio que calma las ansiedades de lo que se escribió como un inicio incierto.
La Fiera generó jugadas por ambos senderos, buscó en los centros al área y en disparos de media distancia. Dávila cada vez se ve más dinámico, a la vez que Romero y el ‘Jefecito’ se entienden mejor para dar equilibrio y recuperación.
Se jugó bien entre las filas esmeraldas.
El arquero poblano Antony Silva se constituía como un hueso duro de roer hasta antes del primer gol, pero la jugada individual de Lucas Di Yorio encauzó el deseo esmeralda a la victoria. Entrada al área camotera, zurdazo y gol.
El atacante argentino por fin puso freno a la pérdida de cabeza que había tenido en los duelos donde las tarjetas le condicionaron la existencia. Esta vez, Di Yorio mantuvo los botines sobre el pasto y eso le permitió ser tenaz por el centro del campo, en las veces que se abrió a la banda y en el momento de definir.
León se adueñó de todo, de la pelota, de la inercia, del ritmo del partido y de la paciencia. Memo Martínez se hizo expulsar y un minuto más tarde su mentada al árbitro se convirtió en el gol de Bellón.
Hasta el momento, no ha sido un León que ponga las emociones sobre el filo de la butaca o que mantenga en todo momento de pie a la afición. El León de los últimos dos juegos ha sido efectivo y la efectividad suma puntos.
Pian pianito, Larcamón y la Fiera avanzan, tres puntos en un 14 de febrero y claro, los triunfos son amores.
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