Era el día número 18 del mes de junio del 2018 cuando la afición panzaverde vibró de emoción con una noticia que le dio la vuelta a la República Mexicana por la modernidad de una naciente idea: un nuevo estadio para el Club León.
Con una capacidad de 35 mil aficionados, la modernidad deportiva por fin aterrizaría al Bajío al sumar más de 300 palcos de lujo, áreas comerciales y hasta un museo oficial de la institución.
“Siempre hemos tenido un gran compromiso con la afición de León, hace ocho años llegamos aquí y hoy es un día histórico. Vamos a darle una nueva casa a esa Fiera que todos llevamos dentro del corazón”.
Aquello lo dijo Jesús Martínez Patiño, un nombre con muchísimo peso en el balompié mexicano al presidir el organismo de Grupo Pachuca.
Acompañado de Miguel Márquez Márquez, quien fungía como Gobernador del Estado de Guanajuato, el proyecto simplemente era magistral e inédito en la historia del deporte leonés al poder hacerse la ilusión de contar con un recinto de primer mundo.
Sin embargo, justo ese mismo lunes citado, comenzó la era de las ‘coincidencias’, pues sólo restaban 13 días para las siguientes Elecciones Federales del 2018.
Es bien sabido que uno de los estados más fieles a la causa panista es Guanajuato, y teniendo a León como uno de los municipios centrales de ello, no es descabellado pensar que esto fue solamente utilizado como una ‘artimaña’ política.
¿Por qué? Porque, en los últimos años, el deporte ha sido un recurso magnífico para ganarse adeptos en el terreno político, aunque esto viene aconteciendo muchísimas décadas atrás.
Con el nombre de ‘Sportswashing’, este fenómeno se refiere a la práctica de utilizar el deporte para mejorar la imagen de un país u organización invirtiendo en eventos deportivos, equipos o recintos que puedan adaptarse para su realización.
Desde la Copa del Mundo de 1934 realizada en la Italia de Benito Mussolini o la Eurocopa de 1964 en la España de Francisco Franco, hasta el Mundial de 2022 en la monarquía medieval de Qatar, los ejemplos abundan en el futbol.

Incluso, lector que estás aquí, esto lo estamos viviendo en carne propia en la actualidad.
En este día en el que se está escribiendo este texto, nos encontramos a 303 días de las próximas Elecciones Federales de México.
Da la ‘casualidad’ que, en Guanajuato, vivimos una época de ‘abundancia’ deportiva.
En Irapuato, la Trinca Fresera resurgió de las cenizas por enésima vez con el impulso del gobierno blanquiazul.
Y, no sólo eso, pues también el basquetbol cuenta con franquicias irapuatenses tanto en la rama femenina como en la masculina… aunque su suerte esté por los suelos en lo deportivo.
Da la ‘casualidad’ que, de acuerdo con una encuesta reciente de la empresa ‘Massive Caller’ publicada en junio, Morena aventaja al PAN por un reñido porcentaje del 38.9% contra 35.1%… ¿A qué se deberá?
Y, si queremos explorar algunos estados de la República Mexicana, nos encontramos con Veracruz y sus extintos Tiburones Rojos.
El nombre de Fidel Kuri Grajales siempre estuvo relacionado a la política al hacer mítines en pleno estadio de futbol, tener amistades con nombres como el de Javier Duarte y usar a los Tiburones como recurso para ganar votos con el movimiento de La Piedad a Veracruz en 2013.

Al día de hoy, el Luis Pirata Fuente se encuentra a la deriva con una promesa del actual gobernador Cuitláhuac García, quien quiere la reinauguración del estadio en diciembre del 2024.
La realidad es que hoy, el recinto está casi hecho trizas y no existe certeza alguna para los aficionados jarochos.
¿Qué pasará?
Entre una primera piedra que seguramente ya quedó más que olvidada, la difícil situación por la pandemia y situaciones contractuales que no se solventaron del todo, el sueño de un nuevo estadio para la afición panzaverde quedó en el olvido.
Aunque la remodelación del Nou Camp está de pie, el sentimiento es de decepción para la afición leonesa.
Sin saber qué sucederá, el Nuevo Estadio León jamás existirá en una época donde las ‘coincidencias’ entre el futbol y la política, suelen abundar.
Y como se ha dicho desde las épocas de la República Romana, donde el Senado Romano ofreció alimentos a precios bajos y espectáculos gratuitos para controlar a la población (Francisco María, 2023)…
“Pan y circo”.
