La Fiera lo dio todo en la ida ante el América, lo malo es que su todo no fue suficiente para tomar ventaja en esta serie.
Ha sido un empate a dos que rechina mejor en los oídos americanistas.
Los Esmeraldas no supieron manejar el par de ocasiones en las que se pusieron al frente en el marcador.
El gozo por el prematuro gol de Bellón se fue al pozo en pocos minutos. Después, el segundo tanto americanista para volver a igualar salió del vestidor al regresar del descanso. Dos descuidos imperdonables a la defensiva cuando se enfrenta al superlíder del torneo.
La Fiera no jugó mal, pero tampoco fue más allá de su capacidad colectiva dependiendo mucho de las individualidades y hay que decir que sus mejores individualidades no duran los 90 minutos en la cancha.
Federico Viñas y Nicolás López le dan otra cara al León y en esta ocasión jugaron de inicio. Al menos, el equipo leonés tiene en ellos la opción de un chispazo como el que sacó el Diente para vencer a Malagón.
Pero salen los charrúas y la garra se pierde.
Con el relevo de Borja Sánchez y el Avión Ramírez, la Fiera tuvo más el balón sin que significara esto ser más ofensiva. Queda claro que en la banca esmeralda no se cuenta con las soluciones precisas y adecuadas para cambiar el destino de un partido.
Nicolás Larcamón se mantuvo con el maleficio personal de no poder vencer al América. Ya son 11 juegos para el timonel argentino sin saborear triunfo alguno sobre el Más Odiado, ahora tendrá que buscar una victoria retumbante en el Azteca.
La obligación que tiene el León de doblegar al Ave en su nido podría ser un motivo único para salir a morirse en la raya y con el cuchillo entre los colmillos. No hay más, no hay cabida ni tiempo para las especulaciones.
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