León y América ofrecieron este miércoles un verdadero espectáculo de liguilla, que fue jugado con intensidad y estuvo repleto de emociones.
A pesar de sus fallas, al León se le debe reconocer su vocación ofensiva, sobre todo en el primer tiempo, y las ganas de sacar un buen resultado en la ida, ante un rival que claramente lo supera en cuanto a calidad de su plantilla.
El gol de Bellón habla de un buen trabajo de Larcamón con sus defensas a la hora de sumarse al ataque. Es una pena que ese trabajo no alcance para que la verdadera labor de los zagueros, que es la de defender, se haga con la misma atingencia. Con un Federico Viñas bien custodiado, la presencia de Nicolás López resultó crucial, y el “Diente” regaló un gol de excelente manufactura, demostrando que su lugar no es la banca.
Pero llegó la parte complementaria, y el León volvió a ser un equipo de medios tiempos. El América pronto consiguió el gol del empate, y poco a poco fue encerrando a la escuadra verde en su propio terreno. Extrañando a Romero y Ambríz en el medio campo, La Fiera dejó de ser improductiva y perdió el control de ese sector.
También da la impresión de qué el exceso de partidos y la cuestión física le cobraron factura a varios elementos esmeraldas, viéndose esto reflejado en su desempeño en los segundos cuarenta y cinco minutos.
El León tiene mucho por ajustar tanto en su cuadro bajo como en la parte media, si aspira a hacer la hombrada el próximo sábado en el estadio Azteca, en donde deberá jugar por nota.
