Hay formas de vivir y maneras de morir.
La Fiera vivió un torneo de altibajos, lleno de una incertidumbre técnica y de lesiones interminables, superó el Play In y calificó en la raya para la Liguilla.
A pesar de eso, murió dignamente en los cuartos de final, a lo que su capacidad pudo llegar.
En la Vuelta contra el América, volvimos a tener a esa Fiera de buenos primeros tiempos en el que pudo ser dueño de la historia, una muy agradable.
Larcamón optó por el sacrificio físico, enfriar al superlíder y buscar un resquicio para anotar. Y ese espacio sí se dio, pero el poste impidió el gol de Viñas y, en otra, Fidel le pegó con tanta furia que mandó el esférico a la tribuna. Dos jugadas que quedaron en el pasado imperfecto.
La polémica abrió camino hacia la victoria americanista. Unos vimos falta sobre el Jefecito, otros un error del Jefecito.
El ‘Panenka’ desde el manchón penal que cobró Quiñones quitó de los colmillos de la Fiera el cuchillo que apretaba y lo clavó en su corazón.
El equipo leonés ya no dio más, ni con los cambios que se había guardado el Domador. Barreiro, Elías, el Diente y los juveniles Santos y Cervantes nada pudieron hacer para revivir al felino esmeralda.
Después vino el tiro de gracia que salió de los botines de Martín. Todo estaba dicho.
Es cierto que la última sensación es la que prevalece, el León que enfrentó al Ave jugó al máximo de sus limitaciones y generó un buen sabor de boca. Pero esto no puede esconder lo que está a la vista de todos, se necesita un plantel más completo para aspirar a más en el torneo y no rezar por un panzazo para seguir compitiendo.
Ahora, a pensar en el Mundial de Clubes. En lo futbolístico de la Fiera quizá no se mejore significativamente en 12 días, pero si se juega con la actitud de los últimos partidos, entonces valdrá la pena el viaje.
Twitter @geraslugo
