León.– La Fiera jugó a media luz desde el minuto uno y al final terminó con un nuevo apagón en el torneo.
Los Verdes volvieron a las andadas con un sistema defensivo que hizo agua en los momentos importantes ante una Máquina que mantuvo el acelerador para seguir como líder del Clausura.
Esta vez no hay objeción ante uno de los llamados grandes del futbol mexicano, el León se vio domado en la primera parte y posteriormente la reacción no le alcanzó a pesar de los esfuerzos de Bava, ahora visto como un estratega urgido de encontrar soluciones.
El técnico uruguayo se la jugó iniciando con Fidel Ambriz y “Seba” Santos en el medio campo, jóvenes que corrieron mucho detrás del rival, a la par de que nadie en la Fiera agarró los hilos en un primer tiempo lleno de opciones de gol para los Celestes. El 2-0 resultó corto para lo que se vio sobre la cancha del Glorioso.
Hay que decirlo, los elementos clave a la ofensiva no aparecieron para la causa leonesa. Elías pasó inadvertido, Mena gravitó sobre el pasto y ante Cruz Azul no fue la noche para Viñas, quién ahora falló al menos dos claras de gol.
Ya con el par de golpes en el rostro, para la segunda mitad Bava modificó su esquema a un 4-3-3 para agregarle a su cuadro mayor velocidad y recorrido con Guerra y Medina. Esta vez el volante charrúa puso el extra participando en los dos goles esmeraldas.
Pero el apagón de media hora en el estadio mermó el intento de reacción de la Fiera sin que esto sea el pretexto para justificar la derrota.
Cruz Azul resultó mejor porque se apegó con fidelidad a un esquema de juego práctico y ordenado donde cada jugador sabe su quehacer.
Por su parte, ocho partidos para el León y aún juega indeciso para imponer un estilo futbolístico que le ayude a superar a los adversarios. Ya son muchos los movimientos que Bava ha hecho sobre el tablero y esta Fiera sigue en jaque.
El conjunto esmeralda está a media tabla, pero es de los equipos que más derrotas registra. Por eso, el apagón más preocupante no fue el que sufrimos por media hora en el Glorioso, sino el corte de luz que persiste entre las líneas esmeraldas.
