CLUB LEÓN

10 años sin ‘Jóse’ Reinoso, un tipo inspirador, un ser inolvidable

Su gran triunfo lo vemos en los jóvenes que a través del deporte se han convertido en personas de valía

José Antonio Reinoso con el Club León.Créditos: Cortesía
Escrito en LOS EXPERTOS el

Una década ha pasado sin José Antonio Reinoso. Se le extraña al buen amigo.

Lo conocí en corto como futbolista cuando yo trabajaba como reportero de AM y su padre, Carlos Reinoso, era el técnico del León

Carlos Reinoso, exentrenador del Club León.

Mi cercanía con él comenzó una tarde de entrenamiento. Fiel a la vieja guardia periodística de ser el primero en llegar y el último en irse, esperaba en la banca del estadio León a que iniciara la práctica cuando subió a la cancha por las escaleras que vienen del vestidor.

Jóse, con acento en la o porque así lo pronuncia el Maestro y a todos nos gustó eso, me saludó, se sentó y me lanzó la pregunta: ¿que eres hijo de José Luis Lugo?

Sonreí para afirmarle y le respondí: sé lo que es ser hijo de un futbolista conocido.

José Antonio Reinoso trata de robarle el balón a Héctor Adomaitis.

Coincidimos en el orgullo por nuestros padres y también en el suplicio cuando te paseabas con ellos y todo el mundo los detenía para pedirles autógrafos.  “A mí siempre me quieren poner de portero”, le dije. “A mí me piden que tenga el toque de mi papá”, me dijo. Ambos nos carcajeamos.

Jóse siempre fue consciente de tener que dar un extra a comparación de los demás jugadores del León para que no criticaran su alineación por ser hijo del técnico. El “Negrito” era de un ir y venir constante y de una entrega en la cancha que reflejó su forma de ser.

Las pláticas comenzaron a hacerse más largas cada vez que nos veíamos y fortalecimos una buena amistad.

En 2008 corrí mi primer maratón, el mismo que Jóse corrió porque había acordado con varias empresas de que por cada kilómetro que recorriera le iban a donar para causas altruistas.

Un día después de ese maratón se sometería a un tratamiento para reforzar las operaciones que le habían hecho por los tumores en la vejiga. Me prometió que me esperaría en el kilómetro 30. 

Ahí lo vi acompañado de su familia, un fuerte abrazo selló nuestro compromiso pactado días antes: Jóse afrontaría valiente su tratamiento y yo correría los 12 kilómetros restantes por él. Retomé mi carrera y mientras me alejaba escuché sus gritos de apoyo. Volteé para levantar los brazos en señal de fuerza. Ambos lo hicimos. 

Después, me pidió comenzar con él un proyecto para un equipo de Tercera División. Trabajar en beneficio de los niños y los chavos fue para Jóse una obsesión. 

Impartió conferencias e impulsó el Centro VIBRA que fomenta valores en los chavos a través del futbol. Ya en plena pelea contra el cáncer que lo aquejaba, colaboramos juntos, él como columnista y yo como editor de AM. Sus escritos eran motivacionales, siempre en aprecio de la vida y con el propósito de hacer de las personas gente exitosa. “Jódete Cáncer” fue su grito de guerra.

Las últimas operaciones lo dejaron muy lastimado. El 24 de enero de 2014 nos sacudió la noticia.

Muchos se hacen grandes con el futbol y Jóse es uno de ellos. Su gran triunfo lo vemos en los niños, jóvenes y en los hoy adultos que a través del deporte se han convertido en personas de valía gracias a su legado para los leoneses.

Han pasado diez años sin Jóse y hemos vivido diez años con el grato recuerdo: Un futbolista incansable, un tipo inspirador, un ser inolvidable. 

Así como en aquel kilómetro 30, hoy levantamos los brazos y seguimos en la lucha. Allá en donde estás, te mando un abrazo.

@geraslugo en X

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