A principios de la década de los 90, cuando mi padre, José Luis Lugo, trabajaba para el Atlético Morelia, lo acompañaba al estadio a los partidos del León puesto que realizaba análisis de juego de los equipos de la Primera División.
Eran tiempos donde la algarabía estaba a flor de piel entre la afición esmeralda con el fenómeno que producía entonces Milton Queiroz da Paixao, quien nos regaló goles y jugadas espectaculares que abonaron a la grandeza del equipo durante esa bonita etapa.
Recuerdo una jugada en la que “Tita” perdió el balón en medio campo y pudiera decir que descaradamente no hizo nada por recuperarlo. Exclamé ante el desdén del astro brasileño en esa acción, pues en el librito con el que me enseñaron futbol, la regla era que si perdía el esférico tenía el deber o al menos hacer el intento de ir por el mismo.
El buen “Gato” Lugo, con la calma de siempre, me explicó que entre las obligaciones de “Tita” no estaba la de defender, que con sus características lo primordial era que su esfuerzo fuera siempre enfocado a atacar.
Entonces me hizo ver lo que hacían jugadores como Alberto Coyote, Marquinhos, Marco Fabián y Martín Peña, quienes efectivamente realizaban más de una función.
Con la contratación de James Rodríguez, considero que en la Fiera se ha dado un paso grande con el potencial de llegar a ser grandioso. La firma ya está y ahora es preciso que se refleje con resultados positivos en la cancha.
Y al igual que hace más de tres décadas con “Tita”, James no será el todo en el León ya que forzosamente tendrá que darse una labor de equipo destacada.
No pensemos que James anotará, asistirá, recuperará, defenderá, cobrará tiros de esquina, sacará de meta y también de banda.
Es aquí donde será importante que entren en escena jugadores como Guardado, Tadeo, Fonseca, Rigoni, Mendoza, Guerra y a la espera de la llegada de Echeverría.
Por el armado que hasta ahora lleva el equipo, Berizzo le apuesta a mostrar una media cancha potente que deje, casi por exclusividad, el papel creativo y definición a James y demás delanteros.
Así mismo, de nada servirá que el aparato ofensivo marque dos goles si la defensa esmeralda permite tres. Y la zaga es una línea que pide a gritos una alineación y balanceo.
Seguramente entre los mismos futbolistas del equipo León existe un entusiasmo por jugar al lado de James, por lo que este empujón anímico debe permear al aspecto futbolístico y producir una mejora general.
Jugar para James sería un error. Jugar con James pinta para solución. Gran diferencia.
@geraslugo en X
