Hoy es viernes y lo mejor de todo que es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día genial para recordar emocionantes pasajes en la historia del Club León.
Existen partidos que se quedan grabados en la memoria de la afición y que no necesariamente corresponden a una Final. En este caso, traeré a la mente lo que ha sido una de las antesalas más hilarantes que llevaron a la Fiera a disputar el título del máximo circuito.
Comandado por Víctor Manuel Vucetich, el León se instaló en la Semifinal de la Temporada 91-92 en donde enfrentaría al Cruz Azul.
El cuadro leonés llegaba tras vencer a los Pumas de la UNAM en los Cuartos de Final, mientras que los Celestes habían eliminado al superlíder de ese torneo, el Atlante.
El primer duelo de la Semifinal entre León y Cruz Azul se celebró en el estadio Azteca. Ahí, la Máquina salió con una ventaja de 3-1.
El gol de los Esmeraldas fue obra de Marquinhos, mediante un tiro de media distancia. Este tanto resultó clave para lo que sería la definición de esta fase.
El 31 de mayo de 1992 el Estadio León lució abarrotado. Recuerdo que no había techo en las zonas de sombra, así que el sol caía a plomo.
En el primer tiempo el León se mostró calculador sin meter el acelerador a fondo. Tal vez más preocupado por no recibir otro gol en contra que por recortar la distancia.
Además, los ánimos estaban muy calientes por lo que en tres o cuatro faltas se formaron conatos que le fueron difíciles para el silbante Miguel Ángel Salas.
Los nervios afloraban, la Fiera ocupaba al menos dos goles y que el Cruz Azul no anotara. El tanto de visitante era uno de los criterios del desempate.
Llegó la segunda parte del encuentro. Un trazo largo hacia el área celeste encontró sin marca a Tita, quien enfrentó a Olaf Heredia para batirlo con un tiro a la base del poste izquierdo.
La esperanza renacía, pero aún hacía falta un gol.
El partido siguió con su tónica: duro, cerrado y de alta tensión. Cruz Azul era un equipo con mucho oficio. Olaf Heredia era otra de las fortalezas que tenía la Máquina, un portero difícil de vencer.
Los minutos transcurrieron y el partido se encaminó a su recta final cuando la olla de presión se abrió y estalló toda la euforia.
Paco Uribe tomó el balón por la banda derecha e hizo un prodigioso quiebre a su marcador. Se perfiló para sacar un servicio al centro del área. Sin marca, Zé Roberto pudo rematar de cabeza, pero no logró superar la ágil reacción de Olaf.
El rechace del portero no fue definitivo, el balón quedó a la deriva dentro del área y detrás de un zaguero cruzazulino, Martín “Toqui” Castañeda reaccionó para ir en la búsqueda del esférico… y de la gloria.
El toque del “Toqui” fue sencillo, bien colocado y con cadencia en su viaje hacia la red.
Con ese gol esmeralda, el Glorioso se convirtió en una escena de emociones desbordadas. El tiempo se acabó, 3-3 en el marcador global y la Fiera regresó a una Final que seguramente recordaremos en otro Viernes de Orgullo Esmeralda.
@geraslugo en X
Tres puntos y un bendito rosario – SoyFiera.com – Noticias del Club León FC
