La Fiera de Gandolfi no emociona, pero gana.
Para efectos de la competencia, lo segundo es vital.
Para el sentimiento esmeralda, siempre será importante que se juegue con sangre caliente al punto del hervor.
La presentación de Gandolfi ante la afición leonesa se logró con lo justo, un gol de Cambindo y otro de Arcila que otorgan otros tres puntos más.
Y esto, es la más clara diferencia que podemos resaltar de Gandolfi a lo que ofrecía Ambriz, que el del actual domador sí suma.
Aunque si nos vamos al renglón del total convencimiento, todavía falta.
Los Zorros jugaron con 10 elementos una amplia parte del juego. Aún con esto, en el partido prevalecieron los toques laterales y también los retrasados. Y estos, vaya que aportan al aburrimiento.
El tanto de Arcila en el tiempo de reposición decoró el marcador y despertó a la asistencia que había tenido unos 80 minutos de tedio.
Con Gandolfi se juega a tener un contención más claro con el Jefecito Rodríguez, que entiende perfecto la función. Echeverría va más suelto y adelantado a la par del Nene Beltrán.
Si bien se tuvo mayor presencia en el terreno rival, no se dio una profundidad más certera.
Atlas fue un rival que no dio mucho. Y no se ve que dé para más.
Por el León, Juanpi Domínguez, Cambindo, Barreiro y Gauthier muestran presencia y deseos.
Gandolfi fue recibido por abucheos de su misma afición, esto habla que los leoneses no olvidan el pasado. El domador ha dado un segundo paso para revertir esta percepción, aunque está claro que le faltan dar muchos más.
La afición leonesa salió satisfecha porque su equipo ganó y ha puesto freno a una inercia negativa, aunque pudiéramos debatir largamente si este es el equipo que quiere ver, tener y disfrutar.
Hoy se prepondera el resultado, bienvenidos los tres puntos, pero a fuerza de ser estrictos, caer en el resultadismo no es bueno.
El ADN esmeralda está, por mucho, encima de eso.
