La Fiera inició con una derrota y una buena cantidad de dudas regadas por todo el terreno de juego.
Sé que es muy pronto para ser contundentes en las conjeturas que podamos sacar del equipo de Gandolfi, pero lo visto ante el Atlas fue rebobinar una película ya vista… y muchas veces.
Fallas en defensa, una inestable emotividad al jugar y equivocaciones individuales propiciaron la primera caída del torneo.
El descuido en el primer minuto de juego hizo que la Fiera cargara con las primeras piedras en los tachones. Y si bien los locales se repusieron con el gol de Cambindo, el gozo se fue al pozo a los poco minutos del empate.
Acierto y desacierto del jugador clave del León. Cambindo se estrenó en la red y él mismo perdió al cabeza al hacerse expulsar, una acción que dolió a la afición y al mismo tiempo adoleció el accionar esmeralda.
Aunque el León intentó con Ismael Díaz y Dani Arcila, ya no fue el mismo.
El gol de Ponchito González fue otro ejemplo de cómo marcar de mala manera para recibir un tanto en contra. Después, la patadita de Iván Rodríguez dentro del área para el gol de Aldo Rocha desde el manchón, sentenció una diferencia que resultaría inalcanzable a pesar del gol de Cortizo.
En el León vimos caras nuevas y otras viejas conocidas.
Juan Guevara debutó en la zaga central y Vegas reapareció desde su lesión. Uno de ellos deberá dejar su lugar para dar cabida a Romaña, de quien en teoría viene a poner orden en esa zona.
Seba Santos regresó como titular, pero deberá afianzarse bien para no soltar su puesto.
Juan Guerra tuvo minutos como relevo. Sigue sin pasar algo extraordinario con él.
Llamó la atención que el Nene Beltrán, otrora indiscutible, saliera como suplente y, de los revulsivos, fuera el que recibiera menos minutos en la cancha.
De entrada, preocupa que con la salida obligada de Cambindo no se tenga a alguien del mismo calibre y peso específico. Por eso duele mucho el desliz que sufrió.
Si en alguien están puestas las esperanzas de gol es en él. Si alguien tiene que ser perfecto en todos los sentidos, es él.
La mejora para Gandolfi y sus huestes deberá ser inmediata. Se sale a Tijuana y se recibe al Pachuca, dos partidos de alto riesgo.
Por ello, ganarle al Atlas era importante para sumar en casa puntos que siempre terminan por extrañarse al final del torneo. Aunque, por encima de todo, era casi imprescindible ganar para inyectar en el seguidor esmeralda las primeras dosis de confianza de que no se tendrá otro torneo más para el suplicio.
@geraslugo en X
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