León.- Poco antes de las seis de la tarde las calles y avenidas cercanas al Estadio León, lucieron un gran ambiente, los sonidos de trompetas, los chiflidos, las porras y los claxons sonaban a todo lo que daba y es que la Fiera se encontraba a punto de vivir una nueva final en su historia por lo que toda una ciudad se volcó en apoyo.
Y es que si la fiesta se podía sentir a los alrededores, ya en el Adolfo López Mateos todo fue un hervidero, con los casi dos mil aficionados que acudieron a recibir al equipo de sus amores. La masa verde abarcaba desde media cuadra después de Hilario Medina y hasta poco antes del Domo de la Feria en donde los ánimos se dejaron sentir de impresionante manera.
Como dice la canción, “No vale nada la vida, aquí en mi León Guanajuato, la vida no vale nada”, expresó Roberto de la Azteca quien acudió junto a Los de Arriba a apoyar a su Fiera, “Aquí estamos siempre fieles al León, en las buenas y en las malas, alentaremos”, dijo mientras se colocaba una playera en honor a la murga.
Y es que como él, prácticamente muchos desafiaron a la muerte, ya que lo que para ellos importaba era estar cerca de su equipo, todo ello pese a los llamados del Club y de las autoridades de no acudir y aglomerarse en una de las etapas más críticas de la pandemia por covid, por lo que muchos prefirieron que no les contaran la experiencia y se hicieron presentes.
Bajo esa lógica se pudo ver desde jóvenes, familias y uno que otro de la tercera edad que terminaron por lanzar gritos de aliento, eso sí para ingresar justo frente al llamado ‘Glorioso’ había que sortear un par de filtros sanitizantes y hacer una larga fila que iba desde el hotel Stadium hasta poco después de la Torre Nissan, en donde todos guardaban su turno hasta poder tener acceso, por lo que una vez pasando prácticamente la ‘sana distancia’ no existió.
A final de cuentas lo que la aficiónquería era no perderse lo que tanto les apasiona, lo que consideran es la razón de su existencia.
Desde niños venimos al estadio, nos tocó el ascenso y desde antes no faltamos, hoy queríamos estar aquí con nuestro equipo, si es peligroso pero por lo menos nosotros no soltamos el cubrebocas”, dijeron los hermanos López quienes acudieron desde la zona del Jardín de San Juan de Dios para vivir la experiencia.
Tarde de emociones, de mucho ambiente y de buena vibra para la Fiera, con las botargas posando con los niños, del que portó la bandera con orgullo y de los que atestiguaron como es apoyar a su León en medio de una devastadora pandemia.
