León, Guanajuato.- Toluca, Pachuca, Santos, América y ahora La Fiera, el mejor del Guard1anes 2020, el que más puntos hizo y jugó al futbol como debe de ser. El que aún siendo líder general, al igual que los otros cuatro equipos, echó por tierra la maldición que pesa sobre estos puestos y bordó la octava estrella en su escudo.

Los merecimientos estaban, sin embargo, en el balompié no se gana sólo con ello y tanto Ignacio Ambriz como el plantel lo entendieron así. Había que jugar la Liguilla y ganar en la cancha lo que la afición esmeralda, prensa e incluso los apasionados de este deporte, le habían otorgado sin chistar desde hace mucho tiempo.

Ante Pumas y gracias a un 3-1 global, León dejó de ser el “campeón sin corona”, el “ya merito”, el que hizo todo bien y a la hora buena se desinfló. El León de Ignacio González, de Luis Montes, David Ramírez, Fernando Navarro, Emmanuel Gigliotti, Yairo Moreno, Pedro Aquino, Jean Meneses, de Ambriz, de los 24 jugadores que integran el plantel, se convirtió en campeón, así, con todas sus letras y sin ningún “pero”.

Su fortaleza los protegió, en el Nou Camp no se perdió jamás y en la final no fue la excepción, incluso ante el cuadro universitario, dueño de un corazón y una garra excepcional, pero que en los últimos 90 minutos no tuvieron ni la precisión ni la serenidad para dirigir ese ímpetu.

En el duelo definitivo, Ambriz apeló a lo mejor que tuvo en el semestre: a su defensa, aún con ese ligero cambio de Stiven Barreiro por Ignacio González y el cual le funcionó a la perfección, pues Nacho, con esa experiencia, profesionalismo y la banda de capitán en el brazo izquierdo, inspiró confianza al resto.

Apenas a los 11 minutos, el “Puma” se encargó de aumentar ese sentimiento. Quizá no apareció como debía en la temporada regular, pero en la final hizo lo que tenía que hacer, tras el soberbio pase de Fernando Navarro por derecha, Gigliotti avanzó por ese sector y aprovechó el descuido de Johan Vásquez que se quedó parado.

Con potencia, disparó cruzado pese a la salida de Alfredo Talavera y metió el balón a la red. El arquero universitario, que regresó después de estar lesionado, colaboró en esta anotación, pues atajó mal la pelota y la fuerza del disparo le dobló la mano.

Pese a haber roto la igualdad global, no todo fue alegría en el cuadro esmeralda, que tuvo que adecuarse a la salida de Ángel Mena por lesión. Los fantasmas del Clausura 2019 amenazaban con aparecer en ese momento, pero La Fiera, madura y serena, no los dejó pasar.

Sí, cedió la posesión de balón y dejó a los de Andrés Lillini imponer sus condiciones, pero aún jugando con este estilo, más cauto y de colmillo, y pese a lo accidentado que resultó el complemento (demasiadas faltas y el susto con Andrés Mosquera), los de Ambriz ahora sí salieron avantes.

Fueron la prueba viviente del juego de conjunto y, sobre todo, de la garra esmeralda que pesa sobre esta playera, seas titular o suplente, juegues todos los partidos o algunos no por lesión, todos entienden el estilo y lo manejan a la perfección en el terreno de juego.

Así lo hizo Yairo Moreno, que no jugaba desde octubre, pero en la primera pelota que le llegó, con el sello tan personal de Luis Montes, recortó a Iniestra por el sector izquierdo para enfilarse al área, definió con una técnica depurada y venció a Talavera.

Aquí no fueron sólo tres puntos, fue el trofeo que se pelearon con otros 18 equipos, fue la alegría y los festejos saltarines de Ambriz, fue Nacho y el “Chapo” levantando el trofeo juntos, como hermanos, como equipo, y las sonrisas, tan poderosas que hasta le cambiaron la cara al 2020 y lo tiñeron de esmeralda.

Se desborda júbilo