En el momento que más se le esperaba, cuando más sufría la Fiera y cuando Mazatlán intentaba asfixiar las intenciones de los dirigidos por Ariel Holan, apareció como un “Ángel bajado del cielo”, el ecuatoriano Ángel Mena quien llegó a dar alivio a una Fiera que batalló con una cancha seriamente dañada por la lluvia.
Luego de esperar 45 minutos a que la grama se encontrara medianamente en condiciones para jugarse al futbol, se dio un partido de intensa lucha como si se tratase de un escenario inglés en la década de los sesentas, mismo que le complicó a la Fiera para plasmar su tradicional sello con el buen toque de balón.
Y es que no se veía por donde, el propio Holan lucia desesperado en el banquillo, viendo como su equipo no podía articular jugada alguna y Mazatlán con muy poco, echaba atrás a los Esmeraldas que para esa noche jugaron de “marrón” debido a todo el lodo que impregnó sus casacas.
Entonces llegó el enviado celestial
Así transcurrió prácticamente todo el primer tiempo, con barridas, jalones y cada que se podía hasta con la quisquillosidad del colegiado central. Pero en una gran jugada la Fiera pudo adelantarse en el marcador.
Tejida desde el medio campo, los jugadores verdiblancos avanzaron como en un ataque de un batallón de guerra para que el balón fuera de Víctor Dávila a Mena quien pescó en la salida a Vikonis para vencerlo con tremenda definición..

No fue para menos, el graderío explotó de júbilo con su tanto ya que parecía que no había por dónde encontrar una pequeña rendija para hacer daño a un “Kraken” que con todo y agua de sobra en la cancha, parecía se estaba creciendo ante la Fiera.
Ya en la recta final el que colaboró por firmar la victoria esmeralda y tras el gol de Mena, fue el chileno Víctor Dávila quien puso los cartones 2-0 y por su parte Emmanuel Gigliotti firmó a su vez el 3-0.
