Todo era risas, todo era felicidad en el estadio León cuando la Fiera dominaba a placer al Rojinegro y si había alguien que lo estaba disfrutando a tope fue sin duda alguna Luis Montes.
Justo en ese momento Renato Paiva decidió darle descanso al histórico casaca diez. Así el público decidió entregarse con palmas luego de la entrega del chihuahuense, pero a pesar de ello, el que terminó por hacer la rabieta de su vida fue el propio Chapo.

Gestos, gritos y sumamente molesto fue como Montes ocupó el banquillo de suplentes, incluso el cuerpo técnico de Paiva se acercó a consolarlo, pero este no quiso escuchar nada y optó por ahogar su frustración en uno de los rincones del banquillo verdiblanco.

La reacción fue observada por todo el estadio y es que el capitán de la Fiera definitivamente no se encuentra acostumbrado a salir cuando más aportaba para su Fiera, con todo y que le costó el inicio con algunos pases erróneos. Al final hasta terminó por festejar el cuarto gol de la noche sobre Atlas, pasando así ligeramente su molestia.
