Lunes 18 de agosto de 2014. Los alrededores del Estadio Camp Nou de Barcelona tienen un singular tono verde y blanco.

Cientos, quizá miles de aficionados del Club León caminan alegres, se toman fotos y muestran orgullosos el escudo de la Fiera, entonces con siete estrellas.

Como Bicampeón del futbol mexicano, León fue invitado a disputar el Trofeo Joan Gamper ante el Barcelona en su mítico estadio. Gustavo Matosas llevó a todos sus jugadores y les dio ingreso durante los 90 minutos de un partido que terminó en una desastrosa derrota por 6-0, pero lo más impactante no estuvo en el campo, sino en la tribuna.

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La afición del León acudió en masa. Cruzó el Atlántico para acompañar a su equipo. Parejas, familias, algún aventurero solitario. De todo se vio aquella tarde nunca soñada por un equipo que dos años antes aún batallaba en la Liga de Ascenso del futbol mexicano.

Cierto que Leo Messi y compañía hicieron y deshicieron ante la Fiera de Matosas, pero las cartulinas verdes con saludos al barrio del Coecillo o el “¡León, León!” que sonó en el segundo tiempo son pasajes inolvidables.

 

Apasionado por el futbol, he seguido a la Fiera durante 20 años, desde Cihuatlán hasta Barcelona. He conocido y narrado cientos de historias de aficionados y sé que ellos son el gran tesoro de este...