Es bien sabido que la situación del Club León al inicio del siglo fue sumamente turbulenta, con una crisis deportiva que derivó en el descenso, sumada al controvertido manejo directivo de Roberto Zermeño.

El polémico presidente del club leonés tuvo un sinfín de vivencias a lo largo de su estancia con los Verdes, pues entre dimes y diretes fuera de las canchas, su desempeño fue dispar al contratar jugadores para la plantilla.

El desconocido ‘león rubio’ del León

En este contexto, el León se reforzó con varios jugadores brasileños en el Invierno 2000, para tratar de salvar la categoría. 

Allí es donde comienza la historia de Leandro Augusto Oldoni con los verdiblancos, con un característico cabello rubio y un trato de pelota respetable que lo identificaron a lo largo de su carrera en México. 

Sin embargo, el comienzo vino acompañado de una falta de actividad considerable, pues tardó en debutar en el futbol mexicano, aunque eso sí, aprovechó desde el primer minuto para lucirse. 

“Mis compañeros me han dado una buena recepción y mis compatriotas brasileños me han apoyado para ingresar más rápido en el grupo y de esta forma ayudar al equipo”, dijo el brasileño en un entrenamiento en aquel año 2000. 

Leandro en un entrenamiento con León. 

Su rendimiento con León

La travesía del mediocampista fue corta en León, pero suficiente para que su ausencia se resintiera, con su salida al final del Verano 2001. 

Con cinco goles en 32 cotejos, Leandro se destacó por su inteligencia a la hora de distribuir la pelota, con una visión que distintos medios de comunicación elogiaron. 

“Enseñó buen toque de pelota, a ras de pasto y con una muy buena visión del campo”, eran parte de los elogios hacía su juego. 

No obstante, una transacción polémica vino a romper su relación con los esmeraldas de manera escandalosa y sorprendente. 

El escándalo 

La “carta” del brasileño naturalizado mexicano era del Botafogo y León habría negociado la compra en su totalidad del pase. No obstante, eso no le importó a los Pumas, que viajaron hasta Brasil para negociar directamente el traspaso.

Es allí donde se desata el escándalo, pues según la directiva comandada por Roberto Zermeño, ellos ya tenían los derechos del jugador e, incluso, ya tenían pactada la venta del jugador al Atlas de Guadalajara, por lo que consideraban ilegal lo que hizo el cuadro de Ciudad Universitaria al negociar directo con Leandro y con sus representantes. 

De manera pública, Pumas aceptó un préstamo de 299 mil dólares al promotor Guillermo Lara, quien dejó como garantía al mediocampista, su supuesto representado. 

Una transacción para el recuerdo

Entre dimes, diretes y la eterna polémica de los promotores en el futbol mexicano, esta transacción es recordada por las declaraciones entre los dos directivos: 

“En León todos creen que son de su condición”, relató Javier Jiménez Espriú, presidente del patronato de los Pumas de la UNAM, que alegaban tener un contrato por Leandro. 

Ante esto, Zermeño respondió tajante: “Jiménez Espriú es una rata rinconera”. 

Solo así se puede resumir una transacción que terminó beneficiando la carrera de Leandro Augusto Oldoni, quien “escapó” de León un año antes del descenso y terminó en Pumas, donde ganó cuatro títulos de Liga MX y hasta el Trofeo Santiago Bernabéu ante el Real Madrid.