Era noviembre del 2003 y los esmeraldas del Club León jugaban el torneo Apertura en la Primera División A (antes Segunda División), con limitadas opciones de clasificar a la Liguilla al mando de Carlos Reinoso Jr. y Edgardo Fuentes, quienes terminaron la campaña ante la partida del ‘Maestro’ Reinoso padre.
La herida de la derrota ante Irapuato en la final de ascenso, unos meses antes, seguía abierta y, por esa razón, la decepción de la afición fue mayúscula al quedarse fuera de la pelea por el ascenso con 22 puntos, al cosechar seis victorias, cuatro empates y nueve derrotas.
Sin embargo, aquello no fue un impedimento para Carlos Ahumada Kurtz, quien siguió invirtiendo en proyectos ambiciosos del circuito mexicano en pro de aumentar su riqueza dentro del futbol.
A poco más de 750 kilómetros alejado del Bajío, la costa este del Pacífico de México fue el escenario ideal para continuar con sus objetivos empresariales en la Primera División.
Junto a Grupo Pegaso, Ahumada Kurtz encabezó el proyecto de un nuevo estadio de futbol en Acapulco, ciudad que por primera vez ostentaba la ilusión de ser sede de un recinto de primer mundo.
De acuerdo con el sitio ‘ACA Mena Deportes’, el proyecto tenía un costo de 200 millones de dólares y contaba con todo el apoyo de René Juárez Cisneros, en el antepenúltimo año de su mandato como gobernador de Guerrero (1999-2005).

Previsto para terminar su construcción en abril del 2005, el Estadio Pegaso estaría a unos minutos del Aeropuerto Internacional de Acapulco y sería multiusos, pues además de contar con equipo de futbol, podría albergar distintos eventos artísticos.
- Capacidad para 20 mil personas.
- 210 palcos.
- Discoteca.
- Restaurantes.
- Galerías de arte.
- Club de yates.
“Vamos a tener el equipo de Primera División, pero también otros eventos que atraigan corrientes de turismo, con eventos de calidad mundial y un efecto multiplicador en inversiones. Queremos verlo más allá de un simple estadio”.
Aquello lo dijo Juárez Cisneros el 18 de noviembre del 2003, cuando se puso la primera piedra del recinto acompañado de la leyenda Jorge Campos y el empresario Alejandro Burillo Azcárraga.
Los mitos alrededor del proyecto
Sin embargo, el proyecto jamás pudo ser materializado y se quedó en simples maquetaciones.
De acuerdo con el portal ‘HBDeportes’, existen varías versiones que derivaron la cancelación del proyecto, pero la más concreta es la diferencia entre las autoridades y empresarios por la venta de palcos.
Mientras Burillo Azcárraga, nieto del ‘Tigre’ y primo de Emilio, comenzaba a figurar con el Atlante hasta el título del Apertura 2007 al mando de Grupo Pegaso, Ahumada Kurtz estaba a punto de sufrir el calvario de su vida por los ‘videoescándalos’ de 2004, donde se le vio sobornar a funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Andrés Manuel Lóopez Obrador.

La pelea entre Pegaso y Ahumada Kurtz
Por su encarcelamiento en 2004, cuando también tenía en su posesión al Santos Laguna, Ahumada Kurtz debió vender sus respectivas franquicias.
Mientras los laguneros navegaban en la incertidumbre por la falta de pagos y la toma de los bienes del equipo por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT), la Fiera se hundía en el Ascenso con otra final perdida en el torneo Clausura.
Ante esta situación y al ser administrado un tiempo por Adolfo Reza, la franquicia del Club León fue vendida en junio del 2005 a Grupo Pegaso por 3.5 millones de dólares.
No obstante, a la hora de salir en libertad a inicios de mayo del 2007, el argentino demandó a la organización por no pagar en su totalidad.
Aquello no procedió y a pesar de insistir por recuperar a la Fiera, regresó a su país natal donde el 31 de mayo del 2008, volvería a ser detenido por la Interpol por un presunto fraude de 17 millones de pesos cometido en 2004 en perjuicio de otro polémico expropietario del Club León: Roberto Zermeño.


