León.- Este juevesle damos adiós a un 2020 peculiarmente inolvidable. En este año el tiempo se detuvo& y también la pelota.
Los estadios lucieron vacíos y las tribunas se silenciaron. Entonces sí, fueron solo once contra once en una cancha de futbol.
Un año en el que nos acostumbramos a esperar por las listas de los futbolistas titulares para un partido y las listas de los futbolistas positivos que no podían jugar. Un año en el que los equipos enfrentaron a sus rivales y lidiaron con un virus metido en el vestidor.
Un 2020 en el que vimos a los campeones gritar de júbilo sobre el pasto y a sus aficiones hacerlo en las casas, en los autos y en las calles. Aún así, fueron gritos que no se pudieron sofocar con cubrebocas.
Se alzaron copas, pero no hubo vueltas olímpicas para celebrar, ni para reír ni para llorar de alegría entre futbolistas y aficionados.
Un 2020 que no olvidaremos por la partida de figuras del futbol mundial, como la de Jack Charlton y Paolo Rossi, así como el fallecimiento más impactante, el más llorado, el más sentido, el de Diego Armando Maradona.
Nuestro luto
En México, dimos adiós a figuras de siempre como lo fueron Aarón Padilla y el legendario Nacho Trelles.
Asimismo, el orgullo esmeralda se vio mermado por la partida de Gil Loza, Amaury Vital, Constantino Perales, Walter Ormeño, Benedicto Bravo y Epigmenio Zamudio, así como la garra curtidora por la muerte de Jorge “El Negro” Lizardo, “El Quequis” Rojas, “El Chamorros” Méndez y “El Ranchero” Oviedo.
Lloramos también por las de Carlos Alvarado “Bobby Lee” y don Chendo Maceira que, si bien no fueron futbolistas como los demás, le dieron a la historia leonesa, nuestra historia, lustre y decoro.
La luz de la Fiera
Sin embargo, a pesar de la tristeza e incertidumbre, también hubo luces brillantes en medio de la oscuridad del camino, como el torneo iluminado que nos regaló el León al lograr la octava estrella en su escudo producto de un futbol vistoso y efectivo de la mano de Nacho Ambriz.
Con el León, disfrutamos de la auténtica fiera en la que se convirtió Luis Montes poniendo énfasis que en el futbol por encima de los años está el corazón.
Y hablando de corazones, nada similar al Corazón de León, Nacho González, que se despidió de las canchas con el ímpetu por delante jugando la Final contra Pumas como solo él supo jugar partidos de esta índole, con entrega y garra.
Termina un 2020 que no olvidaremos por los deportistas, personalidades, familiares y amigos que se fueron.
Hoy termina el 2020, un año que solo tuvo un monarca en la Primera División, situación que se dio por primera vez en 13 años y medio de torneos cortos. Solo un rey con un rugido sonoro.
El viernes, el primer día de 2021, no será muy diferente, pero mientras la esperanza y la buena voluntad estén de pie, seguiremos en la lucha y celebrando en las nuevas formas esos triunfos que alimentan el alma de todo aficionado.
Adiós 2020, bienvenido 2021. Feliz año nuevo.
Twitter @geraslugo
