Nacho Ambriz quiso arrancar con paso seguro con el cuadro inicial que usó León, pero se dio cuenta que tenía que arriesgar un poco más, soltar amarras, para salir triunfante de su duelo contra el Atlético de San Luis.
Con Yairo Moreno como volante por la izquierda, Jean Meneses por la derecha y el “Avión” Ramírez como lateral, el cuadro verdiblanco volvió a notarse lento y sin llegada durante el primer tiempo.
Víctor Dávila retrasado y Gigliotti como punta, resultaron una dupla inoperante.
La Fiera no podía permitirse otro partido más sin ganar ni mucho menos sin jugar bien. Para esto ya habían transcurrido cinco tiempos sin anotar, 225 minutos de sequía que resultaban extraños en un equipo campeón. Y si no era con una dosis de valentía, el panorama hubiera seguido tenebroso.
La decisión en el vestidor fue clave. Joel Campbell y Ángel Mena le dieron al equipo mayor movilidad al frente, Meneses se ubicó donde sabe golpear al rival y su coterráneo Dávila fue de mayor utilidad siendo el hombre más adelantado de los Esmeraldas.
Se necesitaba esto porque San Luis no fue rival fácil. Los centímetros lo mataron sobre todo en ese gol anulado de Nico Ibáñez que pudo haber sido un lastre pesado para la Fiera. Bien anulado, por cierto.
Los potosinos le plantearon a los Verdes un galimatías difícil para descifrar. Por ello Ambriz sacó las garras como debía hacerlo. Como lo hizo.
Campbell respondió con el manejo de la pelota, Mena complementó eso, Tesillo desbordó sabiamente, Meneses fue entonces punzante, Chapito volvió a ser el de siempre y Dávila se destapó.
Otra vez Ambriz se decantó por Poncho Blanco para la portería, suena raro ver a Rodolfo Cota en la banca, pero debemos darle crédito al hoy titular. Blanco lo hizo de nueva cuenta formidable como cancerbero, en el gol potosino nada podía hacer, sin embargo, dio una tercia de intervenciones que generaron confianza. Con Blanco y Cota en buen nivel, la decisión, o el problema, queda en Ambriz.
Este es un triunfo que da respiro a un arranque incierto para el actual campeón. Todavía hay mucho por mejorar, como el de imponer el ritmo de juego desde la primera parte, ajustar ciertos puntos en defensa y en la recuperación. Pero también tranquiliza el hecho de que ya hubo goles y una victoria que decora el andar del monarca.
Vienen las Chivas, penúltimo lugar del torneo. Eso no garantiza nada aunque en el papel se puedan pronosticar otros tres puntos más.
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