Con sus dos goles tempraneros, parecía que el Club León tendría la noche más tranquila de la temporada. Dominando a placer al Mazatlán FC, parecía que los Verdes resolverían el partido en el primer tiempo.

Pero no. Al equipo de Nacho Ambriz no le gustan los partidos tranquilos. Sin importar que sea ante un rival con pocos argumentos, el León insiste en complicarse la existencia, perdona opciones claras frente al marco contrario y regala balones en la salida. El chiste es darle oportunidades al contrario, aún cuando se trate de un muerto como el Mazatlán, ante el que perdió 4-3.

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Preocupa la falta de reacción leonesa ante la adversidad. Cuando está abajo en el marcador, la escuadra verdiblanca cae en un tobogán de descontrol e inoperancia del que no puede salir, tal y como sucedió ante Toronto.

Aunado a todo lo anterior, la defensiva leonesa está convertida en una pachanga de ajustes, movimientos e improvisaciones. Hasta Cota terminó contagiado, contribuyendo en el cuarto gol de los Morados. Cuando un equipo con ocho goles en casa te anota cuatro, indudablemente es sinónimo de que algo se está haciendo mal& muy mal.

La derrota en Mazatlán es un terrible golpe en lo anímico para un equipo que, al menos en la liga, venía en plan ascendente.

Con 25 años de carrera, ha vivido con el futbol desde la cuna, ya fuera con el Unión de Curtidores o con el Club León. Sabe encontrar el punto fino en cada juego y en cada movimiento de una Fiera a...