León dejó pasar otra oportunidad para mantenerse en los primeros lugares de la tabla, y ofreciendo un deficiente desempeño, terminó cayendo en tierras potosinas ante el Atlético de San Luis.
Pasan los partidos, y la defensa leonesa no deja de cometer errores puntuales que se traducen en goles del contrario. Descoordinado y lento, el cuadro bajo leonés por momentos es una pachanga, y los cuatro partidos seguidos recibiendo al menos un gol así lo confirman.
La anotación de Berterame para el 1-0 es resultado de un descuido de la zaga leonesa, y de la lentitud mostrada por los defensivos esmeraldas ante la endemoniada velocidad de Murillo.
El propio venezolano se encargó de evidenciar a la errática defensa verdiblanca en su excelente ejecución para el segundo gol.
La Fiera tuvo posesión del balón en buena parte del encuentro, pero de nada le sirvió. No genera jugadas importantes al frente y termina ahogada en un concierto de pases improductivos.
El ataque leonés fue inoperante: Dávila en constantes posiciones adelantadas, Mena sigue sin producir lo que de él se espera, Meneses es sinónimo de intermitencia y el ‘Patrón’ (?) Fernández continúa desaparecido. Así pues, toda la responsabilidad de producir al frente recayó en Luis Montes, que no termina de retomar su nivel.
De lo poco rescatable del encuentro para los Verdes, fue el desempeño de Fidel Ambriz. El jovencito, que crece partido a partido, trató de marcar diferencia, incluso sumándose al ataque, y cumpliendo con su labor como escudo. Oscar Villa, que entró como relevo en la segunda mitad, no desentonó en la lateral izquierda.
A La Fiera le quedan cuatro partidos (Puebla, América, Santos y Toluca) para tratar de asegurar su pase directo a la liguilla. Pero la realidad es que, con el nivel que mostró en el Alfonso Lastras, a muy poco aspira.
