Los Cañoneros le hicieron la maldad a La Fiera propinándole una humillante goleada y poniendo en evidencia el sistema de Renato Paiva, ese mismo sistema que tan promisorio se veía en las primeras jornadas.
Ocho tantos en contra en dos partidos encienden las alarmas en el feudo leonés, y son una llamada de atención para el técnico y sus jugadores.
Con muy poquito, Mazatlán dio tal vez el mejor primer tiempo de su corta existencia. Gracias al pobre desempeño del local, el conjunto sinaloense tenía definido el partido casi al arranque de éste.
Tres goles en 17 minutos hablan de un mal trabajo táctico y de un pésimo desempeño de los encargados de defender por parte del León. Preocupa que Paiva hable de estilos y de ADN, pero que no se vea mejoría en el cuadro bajo esmeralda. Por el contrario, los defensivos leoneses se muestran inseguros, desubicados y tibios en la marcación.
El cambio a línea de tres en la segunda mitad no sólo era lógico sino obligatorio. Celestine, ubicado como líbero, le dio cierta tranquilidad a la vapuleada zaga. Yairo intentó aportar más que Rodríguez. Y Campbell, que sigue siendo el mejor de La Fiera en el torneo, lució más cómodo en la media tras la salida del ‘Chapo’.
Pero el daño estaba hecho y muy poco se pudo hacer: se requiere más que ajustes desesperados y regaños de medio tiempo para enderezar esta nave. Los cambios de Paiva fueron tardíos -y algunos inexplicables, como el sacar a Dávila y no a Di Yorio-, y aunque el León dominó a un Mazatlán replegado en el segundo tiempo, muy poco pudo hacer al frente.
El cuadro verdiblanco no sólo se defiende mal: ha dejado de ser efectivo al frente y su delantera se acható. Y si el técnico va a estar esperanzado a que su ‘estilo ofensivo’ le resuelva los partidos a base de remontadas, está frito.
Con las visitas a Torreón y a Pachuca en las próximas jornadas, el panorama luce negro para La Fiera.
