La irregular campaña del León llegó a su fin. Cruz Azul terminó echando a una Fiera chimuela, que en el Azteca mostró pocos argumentos al frente, y que debido a su precaria capacidad defensiva, no pudo soportar el agobio celeste en la segunda parte del encuentro.
Tras la eliminación, Paiva podrá dar mil pretextos, pero lo cierto es que nunca hizo funcionar a su equipo
Conservador, sin arriesgar mucho, e incluso con mayor tenencia del balón durante un gran lapso de los primeros cuarenta y cinco minutos, el León por momentos hizo albergar ciertas esperanzas a sus seguidores.
Durante la primera mitad, aunque con algunas apuraciones, Tesillo y Barreiro pudieron contener las llegadas de Carneiro y Antuna, mientras que en el medio campo, la dupla Rodríguez-Ambriz realizó un buen trabajo en la contención.
El problema del León durante prácticamente todo el partido fue su pobre ataque. Ni Campbell ni Moreno pesaron en la construcción, y los disparos sobre la meta de Corona escasearon. La Fiera no tuvo amplitud ni profundidad a la hora de crear jugadas de medio campo hacia adelante.
Y aunque el inicio del segundo tiempo fue promisorio para la causa esmeralda, Cruz Azul poco a poco tomó el control del encuentro. La entrada de Montes de poco sirvió, y volcado al frente sobre un Fiera que soltó el medio campo, el conjunto celeste se encontró con un justo gol, reflejo del claro dominio en la parte complementaria.
El asunto de los dos penales no marcados al final es una mera anécdota.
Y así terminó el gris torneo del León: Echado del repechaje luego de finalizar como décimo de la tabla. Con un ataque pobre y con apuros atrás.
Este es el equipo que Paiva ha fabricado.

