Luis Montes es uno de esos jugadores que no pasan desapercibidos.
Desde su llegada al Everton de Viña del Mar, en Chile, ha dejado claro que su calidad y experiencia pueden marcar la diferencia en cualquier partido. Y es que, después de 12 años en el León, su partida fue un golpe duro para los aficionados mexicanos, pero una oportunidad de oro para el club chileno.
Luis Montes: un jugador que marca la diferencia
Desde su debut en Chile, hace unas semanas, Montes ha mostrado su magia en cada jugada. Ubicado como enganche, es libre para moverse en cualquier zona del campo, pero siempre está dispuesto a bajar y apoyar al contención cuando se trata de defender. De hecho, cuando Everton no tiene la pelota, El Chapito se coloca como segundo escudo para proteger al equipo en todo momento.
A sus 38 años, Montes ha dejado ver que la edad no es un impedimento para seguir como un jugador relevante. Aunque se le nota más delgado y con poco pelo, está en buena forma física y mental para seguir dando lo mejor de sí mismo e incluso para completar 90 minutos, como el duelo pasado ante el poderoso Colo Colo.
Quizás aún no es tan preciso en los tiros y pases largos, pero es un verdadero genio en los servicios filtrados, en la conducción y en el control del medio campo.
La edad no es un impedimento para Montes
En cada jugada, aún se pueden ver aquellas habilidades que lo hicieron destacar en el Nou Camp, girando con la bola en medio campo y solo siendo despojado por faltas.
En Chile también le patean fuerte, igual que lo hacían en León, pero igual aguanta y es “perrucho”. Es el mismo Chapito del León, pero ahora sin el respaldo de un club en el que estuvo una vida.
Y ojo, que a la distancia se ve que Montes sigue siendo un ejemplo para sus compañeros. Incluso a veces piensa más rápido que ellos y sus servicios filtrados son desperdiciados, pues esos dardos pocas veces son aprovechados por sus colegas. Un claro ejemplo se dio al 19 del duelo con Colo Colo, cuando filtró un pase hacia la derecha, bombeado para detonar el ataque que terminó en un tiro sin peligro.
Además, Montes es el encargado de todas las pelotas paradas del equipo, desde los tiros de esquina hasta los disparos de tiro libre. Su calidad es innegable y su liderazgo en el campo es incuestionable. ¿Cuánto tiempo pasará para que sea el capitán de Everton? Seguramente muy poco.
Si no fuera por la edad, seguro pronto sonaría como refuerzo deseado por los clubes grandes de Chile, como Colo Colo o la Universidad Católica.
El cambio de aires que necesitaba Montes
Tal vez, el cambio de aires era lo que necesitaba para reencontrarse con su mejor versión. Lo que es seguro es que Montes sigue dando de qué hablar y puede dejar huella en el futbol sudamericano.
Bien, Chapito, una leyenda debe exigirse hasta la última gota de magia que le quede en los botines.


