La Selección Nacional ya tiene tiempo hundida en una crisis aguda provocada por una estructura mal cimentada y por un cambio generacional demasiado lento e improductivo.
El Tricolor está formado por una generación de futbolistas que en conjunto tienen un límite fácil de ver. La destitución de Cocca a unos días de la Copa Oro y jugar esta con un técnico interino, lo describen todo.
Simultáneo al Tri Mayor en el torneo de selecciones de la Concacaf, jugará el representativo nacional que defenderá la dignidad en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Salvador.
Esta selección es dirigida por Gerardo Espinoza, quien después de destacar con Tapatío recibió la oportunidad de dar forma a un equipo Sub-23 que en otros tiempos diríamos, llenos de convicción, que es el futuro de la Selección Nacional, aunque hoy en día presente y futuro son una incertidumbre.
El Tri juvenil buscará su boleto a la siguiente fase de los Centroamericanos ante República Dominicana y El Salvador, el 28 de junio y el 2 de julio, respectivamente.
Espinoza se fue a la lógica poniendo como base a cuatro jugadores de la organización del Guadalajara. Cruz Azul, Gallos y León, cada uno, aportan a dos elementos y la selección se complementa con 10 futbolistas de una decena de clubes, entre los que resalta Jordan Carrillo del Sporting de Gijón.
La Fiera está representada en el Tri Sub-23 por Oscar Villa y Fidel Ambriz.

Villa tratará de consolidarse como uno de los titulares en el esquema. La presencia de Óscar en una selección como esta es destacada, pero a la vez un tanto opacada por su compañero esmeralda y el buen momento futbolístico que vive.
A pesar de esto, Villa debe sentirse como parte de un representativo que inicia un ciclo que podría llegar al Mundial de 2026.
El DT Espinoza declaró hace unos días que tiene un grupo parejo, pero en el que no ve un liderazgo claro de alguno de sus jugadores.
Sin el afán de amarrar navajas, podemos traducir que Fidel Ambriz porta el gafete de capitán, aunque no es el líder que empuja a los demás.
Los JCC le representan a Fidel una gran oportunidad para mostrar que está hecho para un plano mayúsculo. De pronto, los ojos se han postrado sobre el contención leonés, buscado por Chivas y ahora por el español Sevilla, según se dice.
Ya hemos hablado del potencial de Fidel como parte de un equipo protagonista en la Primera División mexicana. Ahora en el torneo de San Salvador deberá caminar y decidir sólo en pro del seleccionado. Ir más allá de un capitán que escoge en el volado y entrega un banderín al adversario.
Villa y Ambriz tienen la obligación deportiva de resguardar la dignidad de una Selección que es favorita en el certamen deportivo, pues si no ganan el oro también recibirán críticas.
No es echarles un lastre moral que les haga pesada su participación, sencillamente es un compromiso que todo seleccionado, ya sea de la Sub-23 o de la absoluta, tiene de forma inherente.
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