¿Fue un rival complicado o la Fiera se complicó la existencia?
Ante el Vancouver Whitecaps vivimos un partido extrañamente histórico. Un duelo que pudo terminar con goleada esmeralda, que luego casi se escribe con un final feliz para los canadienses y que se definió como un juego de béisbol en extrainnings.
Sin duda alguna, la contundencia y la consistencia son tareas primordiales que deberá trabajar Nicolás Larcamón en su equipo.
En la primera parte, el León fue agobiante y superior para el adversario, con un toque de pelota que movió de un lado a otro el juego y en donde los Esmeraldas debieron sentenciar con goles, no con solo uno, sino con dos o tres.
Si la Fiera está hambrienta y tiene a la víctima a su merced, qué importa devorarla en los primeros 45 minutos del duelo.

Pero de pronto vimos el bajón de juego y las malas decisiones en las jugadas, sobre todo en los momentos donde marcar con categoría era importante.
Y quizá en este punto les vimos el momento más vulnerable a un Adonis Frías y a un William Tesillo, defensas cuyo apellido tácito es Garantía.
La buena noticia es que hay elementos que mantienen la capacidad resiliente para sobreponerse de un golpe certero, como el que había dado Vancouver. Elías Hernández es uno de ellos. Golazo y la Fiera volvió a rugir inteligente para salvar el partido.
El maratón de penaltis queda como una anécdota peculiar, emocionante y hasta con sus grados de comicidad en un sistema de competencia que tiene esta Leagues Cup muy a la estadounidense. Ahí los Verdes mostraron temple.
Sin embargo, y con la siempre intención de ser objetivos, no perdamos de vista que si bien se sumaron dos puntos, no se ganó.
Y la verdad sea dicha, el León dio muestras de tener la capacidad de resolver el trámite con tres goles en la primera mitad, pero se orilló a la necesidad de anotar 16 desde el manchón penal.
Twitter @geraslugo

