León.- De pronto todo se vino abajo: el esfuerzo físico, las ideas, la formación, la creatividad,  la cordura táctica del domador.

La Fiera se despidió de la Leagues Cup envuelta en la cobija de la vergüenza, con la que la mayoría de los equipos mexicanos se cubren en este torneo. En este maldito torneo.

Un primer tiempo que llenó de tranquilidad a los corazones de la afición esmeralda al ver que sus Fieras jugaban en sintonía y con inspiración. Dominaron y se vieron superiores. 

El gol de Moreno fue el reflejo de la confianza con la que había jugado el cuadro leonés en la primera parte. Pero en el camino del vestidor a la cancha para cumplir con la segunda mitad, el felino perdió la memoria.

En el justo momento en el que el Real Salt Lake anotó el empate, se escribió el resto de la historia. El deseo de ganar del cuadro local creció exponencialmente en sentido contrario a la fuerza con la que el León se manifestó en el empastado, a esa fuerza que mueve las piernas e impulsa la mentalidad.

Los movimientos en el cuadro ahora no resultaron positivos haciendo de este León un dibujo muy diferente al que le pintan.

Cayó el segundo en contra en un abrir y cerrar de ojos, y el tercer tanto sirvió para abrir los ojos: existe una distancia muy larga para llegar a un nivel óptimo y solventar un semestre importante para la causa esmeralda.

Hace falta que la defensa regrese a la solidez con la que se caracterizaba, que el medio campo muestre presencia en todo momento y que llegue un atacante que defina el rumbo de un partido.

Fuerte llamada de atención para todos, jugadores, director técnico y directiva.

Nunca caerá en el agrado una derrota, aunque hay derrotas que caen a tiempo. Y es preciso que en este momento se recomponga el sendero.

 

Twitter @geraslugo

Con 25 años de carrera, ha vivido con el futbol desde la cuna, ya fuera con el Unión de Curtidores o con el Club León. Sabe encontrar el punto fino en cada juego y en cada movimiento de una Fiera a...