Lo de ayer era inminente para el Club León.
En pro de encontrar los espacios ante un rival que claramente venía a encerrarse por su duro presente, era necesario cambiar en la práctica un juego que ya no viene redituando para los Verdes.
Insistir en la línea de cinco ya parece más un tema de necedad en el cuerpo técnico de Nicolás Larcamón, pues llevamos tres partidos consecutivos donde el club traiciona su ‘ADN’ explosivo ante San Luis, América y Necaxa.
Sí, el club genera, pero no sirve de nada si los disparos no van francos o si no se sabe cómo abrir los espacios del rival.
Ayer, los Rayos del Necaxa supieron cómo jugarle a un equipo que no sabe cómo penetrar el área y se desespera en la búsqueda de dicho objetivo.

Con 81% de posesión, la Fiera disparó la redonda en 22 ocasiones con solamente ocho tiros francos al arco de Raúl Gudiño.
Si bien el arquero mexicano se llevó los aplausos por su gran actuación de siete atajadas, es increíble que León necesitara de un autogol para emparejar las acciones.
Y, por si fuera poco, en el empate a uno del cotejo, el centro de Nicolás López iba a tierra de nadie.
Y también hay que decirlo: cuánto está pesando la baja del chileno Víctor Dávila.
Más allá de ser un hombre de gol, su valía al generar opciones de ataque es algo que muy poco se puede encontrar actualmente en el balompié mexicano.
La Fiera lo tuvo, y por ambiciones diferentes, hoy ya lo perdió.

Un 1-1 que sabe muy amargo y enciende las alarmas al interior de un plantel que, ahora, resiente la baja de Iván Moreno por situaciones musculares.
Creo que, después de la Fecha FIFA, ya hay que olvidarnos de la línea de cinco porque ya caducó… ya NO funciona y, los resultados, hablan por sí solos.
A dos meses de la Postemporada y a tres del Mundial de Clubes…
El León de Larcamón está a tiempo.
- El Bueno: Raúl Gudiño.
- El Malo: El ataque del León.
- El Feo: Waldo Madrid.

