Lo que debes saber:
No hay derrotas bienvenidas, pero la caída del León en Torreón, con todas las circunstancias arbitrales, debe servir para componer el camino.
León perdió su calidad de invicto por varias injusticias arbitrales y por pecados propios que ahora sí le cobraron penitencia.
El de negro no tuvo la autoridad necesaria para trotar unos metros y revisar el monitor en jugadas que fueron directamente al marcador. El VAR lo decidió prácticamente todo en un partido del que se esperaba un enfrentamiento de fuerzas dispares, pero que terminó por ser cerrado.
En pocas palabras, les quedó grande.
La mano de Adonis Frías pudo borrarse ante una falta previa sobre Stiven Barreiro, mientras que el gol de Ramiro Sordo fue validado en una perspectiva similar a un tanto de James Rodríguez que sí fue anulado.
Esta vez en la tecnología de la liga mexicana no hubo vectores que refutaran las decisiones arbitrales.
León pecó de misericordioso
Si bien el futbol es de circunstancias que cambian el destino de un partido y que la polémica siempre existirá, también es cierto que los equipos pueden escribir la historia y terminarla en un final feliz.
El León pecó de misericordioso al cederle espacios a un cuadro local que se mostró sumamente nervioso para definir dentro del área. Los leoneses generaron peligro cuando así lo decidieron, pero en esta ocasión no se notó la contundencia de otros juegos.
Un rechace milagroso de Poncho Blanco, seguido del férreo gol de Mendoza, parecían darle a los Esmeraldas la oportunidad de traerse la victoria. Sin embargo, Berizzo optó por hacer cambios para resguardar el marcador y con sus decisiones le abrió la puerta a los fantasmas que han hecho del León un “levantamuertos” por excelencia.
Con la salida de James, Cádiz y Moreno, la Fiera perdió la figura. Rigoni, Guerra y Bellón poco aportaron, incluso los dos primeros fallaron en la marca en el segundo tanto santista, el que al final causó la primera caída del Clausura.
Aquí es donde considero el mayor pecado, los Esmeraldas olvidaron su oficio defensivo en el tiempo de reposición, un oficio que bien pudieron sacar a relucir los 10 que se quedaron en la cancha.
Más allá de los horrores arbitrales, ahora le toca a Berizzo y a sus fieras corregir con un revés a cuestas.
En el deporte no hay equipo que efectivamente esté anhelando un tropiezo, aunque en el argot futbolístico, para estas ocasiones, nos gusta usar una frase que dicta que “hay derrotas que llegan a tiempo”.
A pesar de no ganar puntos, la Fiera se mantiene como superlíder y con esta condición debe reivindicar el camino y no repetir otra tarde como la que tuvo en la Comarca Lagunera.
@geraslugo en X

