Hace seis meses vivimos una euforia singular en León gracias a la noticia que dio la vuelta mundo con el fichaje del colombiano James Rodríguez.
A pocos días de haber aterrizado se dio se debut y la noche de bodas se alargó por 10 jornadas con una Fiera invicta que se proyectaba para grandes resultados.
Después, la realidad del equipo esmeralda fue otra, una en la que se fue hundiendo lentamente hasta encontrar la eliminación en la Liguilla.
En esa segunda parte del torneo, el James que había llegado a León, líder y protagonista, ya era otro y muy distinto.

El anuncio de su continuidad por un torneo más, echó a tierra los rumores de que solo había venido a León por el incentivo que generaba estar en el Mundial de Clubes.
El astro colombiano tuvo minutos el sábado pasado en el último juego de preparación que disputó la Fiera ante el Tepatitlán.
León debutará dentro de seis días en el Apertura 2025 recibiendo al Atlético San Luis con un factor que no perdona: el tiempo.

Hoy en día el aparato ofensivo esmeralda luce mermado por tener más bajas que altas a pocos días del arranque de un torneo que, por esta razón, no ha generado la misma expectativa en comparación al anterior.
En este momento, las salidas de Steven Mendoza, Jhonder Cádiz y Édgar Guerra pesan, no lo digo por tratarse de jugadores que resultaran indispensables, pues quedaron a deber.
Me refiero al simple motivo de que sus lugares no han sido cubiertos por piezas de mejor o, al menos, misma categoría y clase.
A reserva de que en esta semana se anuncien nuevos fichajes y estos sean tan excepcionales como para debutar bajándose del avión, la esperanza de la generación ofensiva en el primer duelo del torneo recaerá en los botines de James.

Para el León será importante que “El Señor de las Asistencias” haga jugar a quienes ante los potosinos pudieran ser sus cercanos en los tres cuartos de cancha como Ayón, Rigoni, Cisneros o Gael García.
Existe una palabra que en el futbol siempre incomoda y esta es “obligación”, pero si alguien tiene el compromiso de cargar con el equipo es el mismo James Rodríguez.
Él es un astro al que por sus dotes siempre se le pedirá destacar no solo en su equipo, sino por encima de los 22 que juegan en cualquier partido en el que se encuentre.

Aunque más allá de lo netamente futbolístico, considero que el cometido mayor de James es el de volverlo a ver inspirado sacando la magia de sus botines y, sobre todo, alegre defendiendo la playera esmeralda.
El llamado a deslumbrar para James es y será así de inmediato y por siempre.
Es preciso que la afición leonesa se reencuentre con el ídolo que llegó en enero pasado.
@geraslugo en X
