Lo que debes saber:
En un tiempo en que los ídolos siempre vienen de fuera, vale recordar a Martín Peña, el leonés que defendió de corazón los colores del León.
Hoy es viernes y lo mejor de todo que es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día magnífico para recordar pasajes e ídolos de la rica historia del Club León.
La Fiera ha tenido muy buenos jugadores de sangre esmeralda, de esos que, nacidos en los barrios de nuestra ciudad, defendieron a capa y espada los colores de este equipo.
Por eso, tenemos que hablar del que considero el último ídolo leonés en el León, un futbolista que verdaderamente atrajo a la afición al Glorioso y que se puso el overol cuando el club verdiblanco más lo necesitaba. Él es: Martín Peña.
Todos en León conocen el mote de “Peñita”, no podían llamarle de otra forma porque llamaba la atención que con el 1.64 de estatura fuera habilidoso con la pelota, gambetero y con una muy buena definición dentro del área.
El legado de “Peñita” para el futbol de nuestra ciudad se conforma de dos ascensos y un título de Primera División. Subió con el Curtidores de Tercera a Segunda, mientras que con el León hizo lo propio en 1990 de Segunda a Primera y dos años más adelante fue pieza importante en la corona dentro del máximo circuito.
Comencé a admirar a Martín Peña cuando hizo pareja con mi hermano Güicho Lugo como delanteros del Búfalos Curtidores en la Segunda División dando tremendos partidos en La Martinica.
Si bien todos recuerdan a Peña como parte de aquella grandiosa línea media que formó al lado de Tita, Marquinho y Coyote en la temporada de la quinta estrella, en mi consideración la mejor tarde del ídolo leonés fue aquella en la que los Verdes golearon al Inter de Tijuana en el partido de Ida de la Final por el ascenso.
Domingo 26 de mayo de 1990, el León llegó a ese duelo como víctima, pero no se contaba con la picardía de un “Peñita” que salió inspirado. Primer tiempo, Martín recibió un cambio de juego que controló y como con la mano puso el balón al cabezazo de Turrubiates para abrir el marcador.
Segundo tiempo, Martín se ubicó entre los centrales tijuanenses y en dos momentos dentro del área, recepción y toque, envió el balón a las redes.
Minutos más tarde, escondiéndose detrás de Hugo Guerrero, “Peñita” aprovechó un descuido de este portero para robar el balón y marcar un 3-0 que fue lapidario.
Esa tarde, todos los que estuvimos presentes en el Glorioso adoramos al orgullo de las colonias España, San Juan Bosco, Chapalita, alrededores y de toda la ciudad de León.
Como futbolista, “Peñita” siempre mostró exquisitez en sus botines, fue ocurrente en la cancha y en el vestidor, humilde y cercano a la afición. Un ídolo y un orgullo esmeralda en toda la extensión de la palabra.
@geraslugo en X.
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