¡Hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda!
Antes de la ya devaluada rivalidad entre Guadalajara y América, hubo un primer clásico que atraía la atención de la afición mexicana y era el que escenificaban León y Chivas. Así es, el primer archienemigo de la Fiera fue el Rebaño Sagrado.
La cercanía territorial y los logros que consiguieron ambos clubes en los primeros años de la etapa profesional del futbol mexicano, resultaron los factores para que el orgullo se pusiera en juego en cada enfrentamiento que sostenían.
En palabras del legendario y nuestro muy querido don Antonio Carbajal, lo de León y Chivas fue el primer Clásico que hubo en realidad, un duelo mítico que nació producto del aficionado y no de la televisión. Un duelo que se jugaba a muerte.
En la temporada 51-52, los Panzas Verdes ganaron por un punto la carrera parejera que protagonizaron con los tapatíos, aunque esto se revirtió en la 58-59 cuando el Chiverío dejó en el olvido del segundo lugar al León por dos unidades de diferencia.
En esta historia, el pasaje más emotivo para la esencia esmeralda fue el que se vivió en el Estadio Azteca, donde el León derrotó a Chivas en la Final de Copa de la 66-67, la primera final oficial que se jugó en la catedral del futbol mexicano que tenía apenas un mes y medio de ser inaugurada.
Esa Final recreó la representación de un duelo entre David y Goliat.
El Rebaño se paraba como el favorito de todos, pero en ese momento no era más mexicano que el León, pues también estaba formado solo por futbolistas nacionales, entre los que destacaban el portero Marcos Gallardo, Arnulfo Cardona, los hermanos Gil y Efraín Loza, Roberto López, “Chavicos” Enríquez, “Santillán” Barajas, “Pachuco” López, Gabriel Mata, “Xelajú” Anaya y Amador Fuentes, dirigidos por Luis Grill.
El Azteca lució impresionante para los finalistas. En una plática que sostuve con Sergio Anaya recordando este partido, me dijo entre risas que al saltar a la cancha y ver la majestuosidad del coloso, “se caían los calzones” de la impresión.
La Fiera se adelantó con el gol del “Chavicos” a pase de Barajas y el mismo “Santillán” sirvió al “Xelajú” que con tiro raso en medio de las piernas de Gilberto el “Coco” Rodríguez amplió la ventaja.
Una final sin drama no es final. El “Bigotón” Jasso acercó al chiverío a 25 minutos del término.
La Fiera se batió en serio para evitar el empate. Las gradas del Azteca se volcaron en apoyo a los Verdes, faltaban segundos para la consagración y ya había afición queriendo entrar a la cancha.
Y así fue después del silbatazo, luego, jugadores del León a hombros despojados de sus playeras que fueron atesoradas por algunos que conformaban la multitud enardecida por este triunfo histórico y la tercera Copa para las vitrinas del club esmeralda.
Emocionalmente nostálgico recordar estos triunfos hoy que es Viernes de Orgullo Esmeralda.
@geraslugo en X
