Hoy es viernes y lo mejor de todo que es Viernes de Orgullo Esmeralda.
Ya hemos hablado de la locura que significó el Invierno de 1997. La Fiera nos regaló duelos memorables y polémicos, como aquel de la Fecha 13 jugado el domingo 28 de septiembre.
El León de Carlos Reinoso recibió al Necaxa, un plantel entonces bien dirigido por Manolo Lapuente con estrellas de la talla de Cuauhtémoc Blanco, Alex Aguinaga, Kalusha Bwalya, Chepo de la Torre, Joaquín del Olmo y Carlos Pavón.
Los que vimos ese duelo fuimos testigos de una emocionante remontada de parte de los Esmeraldas.
Los Rayos dominaron la primera parte, apenas a los 16 minutos José Milián engañó a Comizzo tirándole el esférico a primer poste para abrir el marcador. Luego, a los 56’, Sergio Vázquez aprovechó el regalo del “Guamerú” García para aumentar la ventaja.
Fue hasta la segunda mitad que vino la reacción leonesa que dio inicio con un penalti que provocó el “Kitita” Torres derribado por Adolfo Ríos. El cobro lo hizo efectivo Sigifredo Mercado.
La Fiera tomó confianza y 11 minutos después Medford prolongó un centro a segundo poste donde increíblemente Peñita conectó de cabeza y macó el empate.
Todos creíamos que la inercia seguiría a favor del León, pero no fue así. Como buen estratega, Lapuente ajustó líneas y sus Rayos comenzaron a generar un mejor futbol. Comizzo se constituyó como figura resguardando la meta esmeralda.
El partido entró en su recta final, era más probable un gol necaxista que uno leonés. Entonces, para sorpresa de todos, incluyendo la del árbitro Jorge Eduardo Gasso, ataviado de camisa y zapatos de vestir, corbata bien ajustada, Carlos Reinoso ingresó al terreno de juego y corrió al otro lado de la cancha hasta encontrarse a González China. Se arrimaron con ellos Torres, Medford y Begines, así como Aguinaga que sonriendo le pedía al domador que se saliera.
Gasso le indicó la salida a Reinoso y hasta el inspector autoridad trató amablemente de sacarlo.
Reinoso siguió en su papel y buscó a más jugadores. Lapuente desde su banca reprobaba la acción de su contra.
Reinoso salió expulsado al minuto 80, después de ese espectáculo, la Fiera retomó los hilos del partido.
A dos minutos del final, Medford envió un centro que no pudo rematar Begines, el balón siguió su trayecto hasta que, de botepronto, González China fusiló a Ríos en un golazo. El Glorioso daba vueltas con la euforia de la afición.
Con su invasión, Reinoso les rompió el ritmo a los Rayos, abrió camino a la reacción de su equipo y provocó que la Disciplinaria modificara su reglamento de sanciones, pues desde ese momento a todo técnico que invadiera la cancha seria castigado con 10 partidos. Un domingo de locos.
@geraslugo en X
