León 2004 Diego Perrone
Perrone marcó el segundo gol en el duelo de vuelta que coronó a la Fiera en el Clausura 2004. Credit: Cortesía

Hoy es viernes y es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día perfecto para recordar tremendos pasajes en la historia del Club León.

Hay de festejos a festejos cuando se estalla en el éxtasis de un gol, sobre todo, cuando ese tanto vale lo que vale un título.

En esa lucha impetuosa que sostuvo el León para regresar al máximo circuito, recordamos las finales en las que enfrentó al Dorados de Culiacán.

29 de mayo de 2004, la Fiera llegó a la final del Clausura de ese año después de superar en la Liguilla al Tigrillos y al Leones Morelos.

Los Esmeraldas eran dirigidos por José Luis ‘Güero’ Saldívar y habían logrado un triunfo de 1-0 en el duelo de ida celebrado en el Carlos González y González de Culiacán.

Para la vuelta, el León saltó a la cancha con Cirilo Saucedo, Alex Mercado, Jesús Fuentes, Raúl Mariscal, Antonio Chávez, Claudio Sarria, Gilberto Adame, Luis Romero, Diego Perrone, Oribe Peralta y Ulises González. 

Resultó un juego cerrado, característico entre León y Dorados, este último dirigido por la ‘Pájara’ Chávez y que contaba en sus filas con jugadores como Lupillo Castañeda, Ricardo Cadena, ‘Shuster’ Domínguez y Misael Espinoza, viejos conocidos de la afición esmeralda.

El minuto 48 fue clave ya que el silbante Abramo Lira expulsó al hombre gol de Dorados, el ‘Coco’ Giménez. Incluso, la suerte parecía favorecer a los Esmeraldas cuando Óscar Rojas falló una pena máxima.

Sin embargo, los visitantes emparejaron el marcador global por una jugada desafortunada de Alex Mercado al marcar un autogol.

Los fantasmas rondaron el Glorioso por unos minutos hasta que vino la jugada del título y un festejo que pasó a la posteridad.

Arribó el minuto 61 cuando Ulises González se abrió espacio para ceder a un Diego Perrone que supo definir para batir al arquero Miguel Becerra.

El uruguayo corrió hacia la banda extasiado por su gol, la primera en volar fue la playera esmeralda que portaba, siguió su trayecto mientras la afición, y todo mundo, pasó de la celebración a la extrañeza ya que Perrone comenzó a bajarse el calzoncillo, mismo que se dejó a la altura de las rodillas dejando ver una trusa azul con vivos grises. 

No recuerdo la marca de la prenda, pero la imagen del delantero es imborrable. Perrone quedó auténticamente en “chones”, siendo las medias lo que más le cubrían al jugador.

La foto de ese festejo fue portada al siguiente día en los diarios y dio la vuelta a todo México.

Los minutos de ese juego transcurrieron y la Fiera logró el título con un global de 2-1, lo que obligó a estos dos mismos equipos a jugar la Final de Ascenso de la que no hablaremos en este recuerdo y ustedes saben el motivo.

Recuerden que hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda.

@geraslugo en X

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