Hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda, un día perfecto para recordar grandes personajes en la historia del Club León.
Dicen los de la vieja guardia que para jugar como extremo debes tener como principales características las de ser veloz, contar con la capacidad de burlar la marca, llegar a línea de fondo y saber enviar un centro preciso.
Hoy en día, ante los estilos de juego que imperan, la clásica imagen del extremo parece desaparecer.
Fuera de esto, el León ha tenido jugadores extraordinarios que supieron explotar las bandas.
En este espacio voy a citar a algunos de ellos, será como mi top tres de los jugadores de los que considero supieron emocionar a la tribuna con sus jugadas y futbol.
Primero mencionaré a Hernán Darío Burbano, colombiano que llegó al León para salvarlo del infierno que representó la Liga de Ascenso.
Un demonio lleno de velocidad. Desconocido para el futbol mexicano, en sus primeros torneos representó una verdadera dificultad para sus adversarios, quienes no encontraron el antídoto para anularlo.
Teniendo el espacio libre, Burbano se montaba en una motocicleta y era complicado alcanzarlo. Imborrable su aporte en la Final de Ascenso ante el Correcaminos. Desató el éxtasis aquella tarde.
Su principal función era la de taladrar defensivas y propiciar opciones de gol y lo hizo muy bien. Burbano jugó 170 partidos como esmeralda y anotó 30 goles.
Otro de los que fascinaron a la afición esmeralda fue Roberto Marcelo Salomone. El argentino arribó al León en la década de los 70. Genial desde un inicio. Hábil para la gambeta y rápido en el espacio corto.
No muy fuerte en su físico, aunque sí inteligente con la pelota en sus pies, no solo fue un jugador que supo abrirse camino por la banda izquierda, también era sabio para entrar al área y definir.
Inolvidable la tarde que protagonizó el 18 de junio de 1972, cuando Salomone anotó seis goles en lo que es hasta ahora la máxima goleada propinada por el León en su historia, que es el 11-3 sobre los Diablos Blancos de Torreón.
En la historia esmeralda, la llamada “Liebre” logró ubicarse dentro de los cinco mejores goleadores con 104 festejos. Si hay un apellido que la afición esmeralda recuerda siempre está el de Salomone.
Pero si hay un jugador del que siempre disfruté verlo sobre la banda tomando el balón y encarando al frente, ese es Concepción Rodríguez.
Llegó a la Fiera a la edad de 17 años. Escaló peldaños desde el Cachorros de la Tercera División hasta llegar al primer equipo.
En son de broma, el “Concho” siempre ha dicho que las rodillas que le regaló la vida le permitieron ser un futbolista gambetero, capaz de driblar a los rivales. En un inicio jugó como mediocampista, pero vieron en él la facilidad que tenía para el desborde y los domadores prefirieron hacerlo extremo.
Todo balón que llegaba al “Concho” provocaba el bullicio del aficionado y la expectativa por saber qué ocurrencia haría con la redonda. El orgullo leonés marcó 44 tantos como panza verde.
Sé que hay de gustos a gustos, ¿para ti, qué extremo del León te llenó la pupila?
Recuerden que hoy es Viernes de Orgullo Esmeralda.
@geraslugo en X
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