Cuando juegas contra Tigres, los gramos resultan significativos.
La Fiera sufrió una dura derrota por la diferencia de un gol ante su gente y en el partido que tenía para celebrar el cumple de la ciudad.
El equipo de Nacho Ambriz jugó con kilos de carácter. Lo demostró a lo largo del partido.
Un primer tiempo bien jugado, con un trato de pelota que nunca se le vio un torneo antes.
Bien parado en defensa con el Nene Beltrán como conductor y prevaleciendo en el terreno rival.
Las estadísticas marcan que el León tuvo más la pelota que su visita. Y vaya que ganarle este rubro al canchero Tigres es noticia.
Dicen que el futbol no es de merecer. En ocasiones no mereces ganar, aunque también, hay partidos que no mereces perder.
En el balompié siempre ganará el que hace más o el que menos deja de hacer.
Aquí es donde entran esos gramos que mencioné en un inicio.
A la Fiera le faltó un gramito de atención que le hubiera evitado aceptar dos goles. Una jugada en ofensiva se convirtió en un contragolpe letal para el gol de Marcelo Flores.
En la misma jugada, al Gato García le faltó un gramo de atrevimiento para ir por el balón con todo en el arribo del atacante felino. Instantes de duda, instantes fatales.
Minutos después, mientras que a Laínez le sobró un gramo de decisión, eso fue lo que les faltó a los defensas esmeraldas en la marca. Tiro al arco y gol en contra.
Es cierto que los dueños del Glorioso, más que achicarse, retomaron el control.
Los cambios de Nacho reubicaron a la Fiera en el campo y volvió a tener un dominio territorial claro.

El gol de Cambindo cayó para renacer la esperanza del alcance en el marcador. Sin embargo, faltó ese gramo de creatividad para horadar la meta del siempre abucheado Nahuel Guzmán.
A fuerza de apegarnos a la objetividad, hay mejoría de un torneo a otro en el quehacer de Ambriz y del equipo de tiene.
A fuerza de ser sinceros, siempre faltará el triunfo para enmarcar el avance, sin este, es difícil para el aficionado aceptar los cambios.
Fuera todo esto, algo que me alegró mucho fue ver que Adonai Escobedo tuvo los kilos para expulsar a Gignac. Ya era hora que alguien lo hiciera.
@geraslugo en X

