La noche del jueves 19 de abril del 2001, fue marcada por sufrimiento y por gloria, noche en la que las veladoras se prendieron para implorar la ayuda divina por la permanencia del Club León en la Primera División Nacional.
Eran los tiempos en donde se acudía al Nou Camp los domingos en punto de las 4 de la tarde, horario que a muchos incomodó al romper una larga tradición de jugar al medio día, eran tiempos donde por vez primera el uniforme verde, lució plagado de patrocinios y eran tiempos en los que los problemas financieros se vincularon al nombre de Roberto Zermeño.
En medio de tan desconcertantes cambios, la Fiera luchó por seguir en el Máximo Circuito al chocar en la última jornada de fase regular, ante unos Diablos Rojos del Toluca, que presumían tener uno de los mejores planteles con José Saturnino Cardozo como principal artillero o con Hernán Cristante como líder bajo los tres palos, además de ser extraordinariamente bien organizados por don Rafael Lebrija.
¿Discurso real?

Era la Jornada 17 del torneo Verano 2001, León se jugaba la permanencia y además buscaba evitar la ahora extinta promoción, por lo que el rival directo con el que competiría eran los “Potros de Hierro” del Atlante.
Esa misma noche, Esmeraldas y Escarlatas se vieron las caras, mientras que Azulgranas y Azulcremas hicieron lo propio en la grama del estadio Azteca, mecanismo que aportaba un gran nivel de dramatismo digno de una nominación al Oscar.

Días antes del enfrentamiento entre la Fiera y los Diablos, Roberto Zermeño tomó la determinación de cortar los servicios de Enrique López Zarza y de último momento dejar toda la responsabilidad a Mario Ayala y así lo confirmaba a los medios de comunicación de aquella época:
“Se involucraron jugadores en la decisión, Jaime Ordiales y Luis Islas me aceptaron la corresponsabilidad directiva del equipo, para que funjan de auxiliares del técnico que es Mario Ayala”, y agregó: “Van a jugar los que en mejores condiciones, voy a abrir democracia al equipo.
Entonces, en un ánimo por demás esperanzador, resaltó:
Yo espero salvarme el jueves y tendremos más profesionalización en el Club León, es lo que yo aspiro, a tener una Primera A, una dirección general de Fuerzas Básicas, ya con un presupuesto acorde y adecuado”.
Y concluyó: “Y que el mismo León busque mejores perspectivas para nosotros el año que entra, esta es una decisión fría, yo soy enemigo de quitar gente, fue de común acuerdo, esa es la versión oficial Enrique López Sarza deja de ser el técnico y nombramos a Mario Ayala porque es de casa”.

Si bien, a la hora del partido, León superó de manera milagrosa a los mexiquenses, con goles de Sigifredo Mercado y Nicolás Navarro, meses más tarde, la historia fue catastrófica a grado tal de abandonar la Primera División y permanecer en el “Infierno” de la entonces Primera A, hasta su retorno en 2012.
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