El balompié es maravilloso. Es pasión, pero también es refugio. Es orgullo, pero también es prejuicio. Es amor, pero también es odio. Simplemente, es un ámbito donde la analogía sobre la vida misma es usada como punta de lanza.
En esta ocasión, en lo más recóndito de los vestidores del Club León, el destino y sus caprichos se entrometen en la vida de dos futbolistas charrúas que se encuentran en diferentes circunstancias, pero con esa esencia eterna de triunfar sobre cualquier adversidad.
Federico Sebastián Viñas Barboza y Alan Damián Medina Silva construyeron los pilares de una eterna amistad cuando el sueño de alcanzar el profesionalismo aún se percibía lejano y, en cierta medida, utópico. Fue hace poco más de cinco años, cuando ambos coincidieron en las inferiores del Liverpool de Uruguay.
Aunque la vida los alejó por un considerable tiempo, la misma se encargó de reunirlos de nuevo a poco más de 7 mil 700 kilómetros de distancia de su ciudad natal: en León, Guanajuato, donde vivirán marcados contrastes a partir del primer semestre del 2024.
Mientras Federico Viñas buscará su torneo de consolidación como delantero de la Fiera, Alan Medina anhelará el protagonismo con su debut en el futbol extranjero luego de una etapa profesional de un lustro con el equipo negriazul (2018-2023).
“Es una alegría enorme estar aquí, además de Bava, quien fue mi compañero y mi técnico, conozco a Fede Viñas, hice las fuerzas básicas con él”.
Esas fueron las palabras de Medina justo momentos después de pisar el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, donde empacó sus maletas y emprendió el rumbo final hacia su nuevo hogar: León.
Con la ventaja de contar a dos viejos amigos en el vestidor esmeralda (Bava y Viñas), el extremo, lateral y mediapunta, espera tener una grata primera experiencia en el extranjero dentro de los esmeraldas del Club León.
